La bolsa o el rastro (fragmento)Juan Lombía

La bolsa o el rastro (fragmento)

"Portero. ¡Sobre que no puede ser!
Vidente. ¿Que no? Digo, digo, esta es otra... ya tenía yo noticias, me alegro de que hayan repartido hoy el diario tan temprano, aquí está; hoy a las diez se subasta la casa, de modo que si no ando listo ni aun en este recurso tendría para cobrar mi dinero.
Portero. Pero, hombre, vd. se ha desayunado hoy en la aguardientería... un negociante tan rico se vería de pronto...
Vicente. Le digo a vd. que está arruinado.
Lechera. Aguador. Portero. (Acercándose) ¡Arruinado!
Anselmo. Afortunadamente en casa nada saben: no tengo que temer las bachillerías de los criados.
Portero. ¡D. Anselmo! ¿Pero cómo?
Vicente. Como que ha perdido en un momento no sé cuántos millones que tenía en papel...
Aguador. ¿En alguna cartera?
Vicente. ¿Qué? En la Bolsa.
Aguador. ¡Válgame Santiaju! ¿Y por qué no la pone en el Diario?
Vicente. No lo entiendes, Farruco.
Portero. Yo sé lo que dice: aquí dejan siempre la cotización, eso es capaz de arruinar al diablo en una hora, y si Don Anselmo se ha descuidado...
Vicente. Cuando les digo a vds. que queda por puertas.
Manuel. ¡Pobre señor!
Todos. ¡Qué desgracia!
Vicente. ¿Desgracia? Bien empleado le está, por orgulloso y por torpe.
Anselmo. Estoy bien seguro del cariño y del respeto que me tienen los criados; pero siempre sería humillante el que ellos supieran. "



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