Visión neotestamentaria de Jesús y sus discípulos (fragmento)Hermann Samuel Reimarus

Visión neotestamentaria de Jesús y sus discípulos (fragmento)

"Demos un paso más adelante y acerquémonos más aún a la materia en cuestión, examinando ambos sistemas concordantes con los dichos y hechos del mismo Jesús, en la medida que se nos han transmitido. Es evidente que, con respecto al problema temporal en el que se desarrolla el sistema, todo depende de si los evangelistas, involuntariamente o por pura dejadez, dejaron algunas huellas que atestiguaran los motivos que influyeron en ellos a la hora de atribuirle la liberación del trono de Israel.
Considerando que la asunción de un libertador espiritual del hombre, además de la veracidad en torno a su muerte y ulterior ascensión a los cielos estuvo sazonada por varias afirmaciones que testimonian haberlo visto, tocado y hablado con Él. Consideramos varias posturas. Hemos de hacer frente al hecho de que los evangelistas intentaron ocultarnos (como he demostrado en otra ocasión), y por ello hemos de exigir el máximo esmero y la máxima atención, que le consideraban un mundano libertador político hasta el momento mismo de su muerte. Y los mismos judíos eran muy conscientes de que tal había sido la creencia, de lo contrario no habría sido posible destruir y desterrar toda huella de su antiguo sistema de la historia de Jesús. Trataremos de descubrir y ahondar en estos restos.
Si fuera cierto que Jesús predicó el arrepentimiento y la conversión, el objeto de su magisterio sería que los hombres debían creer en Él como un salvador espiritual: también era no menos cierto que deseaba que su muerte permitiera liberar al hombre, aunque sabía que los judíos no esperaban una salvación de este tipo y que no tenían la más mínima idea acerca de otro tipo de liberación que no fuera verse eximidos del yugo de la esclavitud en su glorioso reino terrenal.
¿Por qué, entonces, Jesús los envió a anunciar por ciudades, escuelas y casas de Judea que el reino de los cielos estaba cerca? El reino del libertador (o Mesiah) estaba a punto de comenzar. Sabía que si la gente creía a sus mensajeros, anhelarían el advenimiento de un rey terrenal, y que se adherirían a su causa con la convicción de que Él era ese rey.
Porque, a menos que recibieran una mejor instrucción, no podían tener otra concepción del susodicho reino de los cielos o reino de Dios y la buena nueva y la fe se amoldaría al sentido popular de la palabra, prevaleciendo en ellos la impresión errónea. ¿No habría sido necesario que Jesús tratara de paliar esa ignorancia antes de enviar a sus apóstoles, dirigiendo su fe hacia el objeto correcto del arrepentimiento y la conversión? Porque si la gente únicamente se arrepentía con el fin de disfrutar una felicidad terrena, según su engaño, su arrepentimiento y conversión no estarían postulados por la verdadera fe.
Pero Jesús no les transmitió ninguna mejor idea de sí mismo. Sabemos esto porque en ninguna parte se afirma que lo hiciera y porque Él mismo eligió a sus mensajeros entre hombres que estaban sometidos al sentir común. Jesús debió ser muy consciente de que el anuncio del reino divino sólo despertaría en los judíos una esperanza de índole terrenal. "



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