Cartas (fragmento)Richard Wagner

Cartas (fragmento)

"De Reuil, 16 de junio de 1849.
Mi querido Liszt: Hace casi un mes que dejé a mi mujer, y ella no me ha dado aún señales de vida; estoy sumamente triste y descorazonado. Es necesario que yo encuentre un nuevo hogar, de lo contrario no sé lo que será de mí; mi corazón es más grande que mi razón.
He discutido seriamente con Belloni; lo he inducido a comprender mi situación actual, y, por consiguiente, he tomado la resolución indicada por las circunstancias.
Mi presencia en París es absolutamente inútil en este momento: mi asunto es escribir una ópera para París; me siento incapaz de cualquier otra tarea. Pero un trabajo de esa índole no puede improvisarse; aun marchando las cosas del mejor modo posible, serán necesarios seis meses para la composición de la pieza, y dieciocho meses más hasta llegar a su representación. En París, y sin la tranquilidad de alma necesaria, me resulta imposible trabajar. Es imprescindible que encuentre otro rincón donde me sienta cómodo y donde pueda prometerme una comodidad permanente. Como tal, he elegido Zúrich. He propuesto a mi mujer que venga, junto con su hermana pequeña, a reunirse aquí conmigo, y que traiga los últimos restos de nuestro moblaje. Tengo en esta ciudad un amigo, Alexander Müller, quien me ayudará a instalarme del mejor modo posible. Yo iré allá cuando pueda. Una vez reunido con los míos, me entregaré por entero a mi trabajo. Desde allí enviaré a Belloni el libreto de mi ópera parisiense, quien la hará trasladar al francés por Vaez. Éste podrá tener terminada su labor para el mes de octubre; entonces dejaré a mi mujer por un breve tiempo e iré a París; buscaré por todos los medios hacerme cargo de la composición de la ópera en cuestión; haré quizá también representar alguna cosa, y en seguida retornaré a Zúrich para componer la música. Hasta tanto emplearé mis ocios en la composición de mi último drama alemán: La muerte de Sigfrido. En seis meses te enviaré esta ópera completamente terminada.
Es necesario que me someta a un trabajo riguroso, de lo contrario estoy perdido. Mas para trabajar, en este momento me hace falta calma, y un hogar.
Teniendo a mi mujer junto a mí en la gentil ciudad de Zúrich, hallaré lo uno y lo otro.
Yo no tengo más que un objetivo, y hay una sola cosa que puedo y deseo hacer siempre con placer, con amor: es trabajar, que quiere decir para mí: escribir óperas. Soy incapaz de hacer otra cosa; desempeñar un papel, ocupar un cargo, no lo podría jamás, y engañaría a quien le prometiera desarrollar cualquier otro género de actividad.
Procuradme, pues, un pequeño contrato anual, lo suficiente como para asegurar a mi mujer y a mí una existencia tranquila en Zúrich, ya que no puedo pensar por ahora en fijarme en Alemania, cerca de vosotros. "



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