Diario de una loca (fragmento)Umar Timol

Diario de una loca (fragmento)

"Soy un cliché.
Un cliché extravagante que vive aquí desde hace casi una treintena de años, escuchando con la precisión de un reloj las mismas preguntas y haciendo los mismos comentarios. ¿Así que vienes de allí? ¿Por qué vives aquí si tu isla es tan maravillosa? Acabo de soñar con ir allí y relajarme bajo los rayos del sol tropical, permítame que le diga, señora, que usted tiene el encanto y la amabilidad de la gente de allá. Agradable y encantadora. Yo soy extranjero, vengo de otro lugar, pero soy mucho menos diferente de lo que puedas imaginar y perezco en medio de las mismas heces que supuran tus abortados sueños. Luego estarían las víctimas-clichés, por lo general tras unas cuantas copas de licor, de mirada avergonzada, tez grana, sin tener conciencia plena de lo que están elucubrando, o quizás sea esa la manera de dejar que emerja aquello que realmente estamos cavilando. Eso sí, allí, con las palmas de coco, los indígenas deben ser plenamente dichosos, ocupados en fiestas. Es la legendaria isla de la pereza, del clima indolente que te impele a descansar, dormir y soñar, aunque, gracia a Dios, logramos civilizarlos. Encantadora y agradable. Guardo silencio, porque hace mucho tiempo que sólo rozo la superficie de las personas y de las cosas y para mí carece de importancia todo lo que digas o pienses.
No me importa lo más mínimo.
Soy un cliché, porque pertenezco a la clase media inferior. Vivo en un pequeño apartamento de mala muerte en las afueras de la ciudad. No hay necesidad de describirlo. Sólo tienes que saber que se respira el hedor de la mediocridad. No soy rica ni pobre, ni bella ni fea, ni inteligente ni estúpida. No soy nada.
Pero nadie querría decir eso. Vivimos en una era positiva. Hay que ser positivo. El mundo está en mal estado. Tenemos suficientes bombas para hacer expedito el camino hasta el infierno, pero debemos ser positivos. Soy positivo. Estoy seguro.
Soy un cliché. Porque soy una mujer vieja y se espera que la anciana sepa cómo comportarse en sociedad. Necesitas velar por ti misma. Por ejemplo, no puedes estar muerta de miedo ante la ominosa perspectiva de la muerte. No puedes decir que no tienes ningún deseo de jugar con tus nietos. De todos modos, yo no tengo ninguno. Encoges y te vuelves prescindible, como un orinal. Perdón por mi mala educación. Digamos que como un florero del que nos gustaría deshacernos pero no podemos por nostalgia. Allá en mi isla nos gustan las personas mayores, sobre todo cuando tienen suficiente tierra para alimentar a varias generaciones de herederos. En los países civilizados enviamos a los ancianos a lo que modestamente se llama una casa de retiro: extraño pudor cuando todos sabemos que pasan sus días entre heces y orines. "



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