El barranco (fragmento)Nivaria Tejera

El barranco (fragmento)

"Hasta mi padre en su muerte; en nombre suyo a todos los canarios.
Pensé en la calle. La vi como un largo cuchillo. Al final de ella un bulto confuso que se gastaba. Siempre imagino, cuando salgo a jugar y me prohíben pasar de la esquina, que al final de la calle se acaba el mundo; que la última curva, el último árbol, son la entrada al cielo. ¿El mundo es hasta donde yo puedo ver? Sí, ha dicho papá. ¿Y la guerra no viene desde allá atrás, de fuera del mundo? Sí. Pero cuando papá maneja y la carretera sigue, si nos detenemos a ver el mar o subimos a merendar a la montaña, el mundo sigue. Entonces es siempre una carretera que no termina. Ahora veía a papá lejos, al final de ella, al final del mundo. Gastándose.
Tuve tanto miedo de nunca llegar a tiempo y salvarlo que todo el cuerpo me dolió. Pensé en los pájaros y quise ser uno para alcanzar a papá. Busqué los ojos de abuelito para volver a preguntarle. "Está en el periódico, niña", dijo. "Pero ésos vienen a buscarlo, ¿verdad?" Y sentí marcarse sus rodillas bajo mis nalgas.
De nuevo imaginé la calle. Ahora se volvía un hueco oscuro que avanzaba hasta apagarse. Después, desde el fondo de mí que ya era el fondo del hueco, salía papá con cuerpo de lino. Quise correr a él y abrazarlo para avisarle que no viniera. Pero sentí que apretaba mi traje de lino. Y papá de lino era yo misma abrazándome porque tenía miedo. Toqué el vestido y ya no tenía pliegues, era un vestido muerto. Mamá y Chicho parecían uno mientras temblaban. Las rodillas de abuelo se afilaron como dos espinas. Acaricié más el traje. Imaginé tocar el cuerpo de papá adonde él estuviera. Tía torció mis bucles. A través de ellos sentí su miedo, y tuve emoción porque entre abuelo y ella cuidaban de mí. Pero "¿y papá?" Abuelo tuvo un escalofrío, y luego me meció como cuando va a dormirme. Dijo: “cállate niña, que viene pronto". Su voz se hizo más seca: "verás que viene". Yo pensé que era mentira. "Está preocupado porque sospecha que no le creo", y sonreí para engañarlo. Sus ojos se nublaron y pegó los labios a mi cabeza. "



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