Leña verde (fragmento)Luis Berenguer

Leña verde (fragmento)

"-Lo viejo sigue viejo, claro; pero, al precio de los solares, terminarán por hacerlo todo nuevo. Si tiene usted lugar, vaya a la playa, total son tres kilómetros y vale la pena ver aquella parte, ¿la conocía usted antes?..."cuando Dios hizo los cielos y la tierra, el Donaire era ya de los Carvajal, heredado de sus abuelos y de Omar Ben Hafsum, rey árabe y cristiano que jugó contra Domecq y perdió por seis a cero"...
-Era una cochina aldea pero, se pone algo de moda, y, como el mundo está loco, fíjese la que se arma.
El taxi sobre la pista recién asfaltada, maquinaria y bidones marginados, la apisonadora abandonada: "Peligro, obras".
Después la Travesía cuesta arriba, losas de Tarifa enmarcadas con gramón en las aceras, acacias floribundas, naranjitos, cinamonos, encorsetados en jaulones de ripias con letrero: "Cuida los árboles, cuida tu pueblo".
(...)
"Subió Alfonso Onceno a caballo hasta la antigua puerta de la Villa, muy noble y muy leal, Audallas y Alfarries, Garcisánchez de Vargas, Carvajales, derribadores de toros y doncellas, hasta la calle del romance, el Arroyo Verde, donde empinaron sus caballos los mejores jinetes de la frontera...".
Las ruinas del serrallo en la altura, anunciando el trasbarrio con techitos peludos de anea.
(...)
"El moro Gazul, rival de Abenzaide y en el amor vencido, que cambió las plumas de su cimera, que le regalara Azarque, por las de un pavo capón, en ataque de celos, bajo el signo de Capricornio...".
Semáforo en la esquina de la plaza. Prohibido aparcar. Escaparates de confecciones. On parle français. English spoken. Night club.
Los soportales de los montañeses que bajaron con Pedro el Cruel, recodando la lluvia bajo el sol de fuego, sin trabajos de pleita, sin cuartos de vaca ensangrentando los sillares, sin redes, ni cortinas de canutillo para evitar las moscas.
Hay naranjos en flor en el centro repolludo de la plaza, paso de cebra, luminosos, stop, sentido de giro, y un borrico lánguido cargado de rodrigones.
-Tome a la izquierda, para bajar a la corchera.
"Dirección prohibida".
-¿A la corchera, dice? Voy a preguntarle al guardia.
El viajero arrugándose en su asiento, contrariado, déjese de preguntar, hombre, y tome para abajo.
-¿El camino de la corchera, por favor?
El viajero aplastándose en su asiento, tapándose la cara. El municipal saludando, aires de tentetieso, el casco blanco, entorpeciendo la circulación, los peatones voceando "¿pasamos o no, Bermejo?"
Pero ¡anda!, si es Bermejo todavía, qué gordo está Bermejo, metiendo toda la jeta en los cristales, "¿a la corchera?", tenían que retroceder por donde habían venido, no tenía pérdida. Como estaban en obras, a la entrada del pueblo, tenían que rodear, "¿sabe por dónde?" donde pone "Cementerio católico", intentando curiosear al viajero. ¿Pero, no es Juan Antonio?
Bermejo boquiabierto, con el pito en la boca.
-¿Lo ha conocido a usted, verdad?
-Me confundiría con alguien. "



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