Las crónicas de Narnia (fragmento)C. S. Lewis

Las crónicas de Narnia (fragmento)

"-¡Bien!-dijo la bruja-. No tenemos mesa..., veamos. Será mejor que lo pongamos contra el tronco de un árbol.
Edmund fue obligado a incorporarse con rudeza, y luego el enano lo colocó de espaldas contra un árbol y lo ató con fuerza. Vio como la bruja se quitaba el manto superior. Los brazos de la mujer estaban desnudos bajo él y eran terriblemente blancos. Debido precisamente a su blancura, el niño pudo distinguirlos, aunque no consiguió verlos mucho más, ya que apenas había luz en aquel valle bajo los oscuros árboles.
-Prepara a la víctima- ordenó la bruja.
El enano desabrochó el cuello de la camisa de Edmund y dobló hacia atrás la camisa a la altura del cuello. Luego sujetó al niño del pelo y tiró hacia atrás de su cabeza, obligándolo a alzar la barbilla. Después de aquello, Edmund oyó un ruido extraño: zum, zum, zum. Durante un momento no se le ocurrió qué podría ser, pero en seguida lo comprendió. Era el sonido de un cuchillo al ser afilado. "



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