Gilead (fragmento)Marilynne Robinson

Gilead (fragmento)

"Puedo escucharte hablando con tu madre, cómo tú le preguntas y cómo ella responde. No son las palabras lo que yo escucho, sino los sonidos de vuestras voces. A ti no te gusta ir a dormir, y cada noche ella tiene que tratar de convencerte de nuevo. Nunca la escucho cantar, excepto por la noche, desde la habitación de al lado, cuando ella está persuadiéndote para que duermas. Tampoco puedo darme cuenta de qué canción entona. Su voz es muy baja. Suena bonita, pero ella se ríe cuando lo menciono.
Realmente no podré hablar más acerca de la belleza. El otro día vi pasar a dos jóvenes por la calle. Sé quiénes son, trabajan en un garaje. No van a la iglesia, ninguno de ellos, simplemente son buenos compañeros que bromean todo el tiempo y allí estaban ellos, apoyados contra la pared del garaje bajo la luz del sol, fumando unos pitillos. Están siempre tan embadurnados de grasa y gasolina que no sé cómo no arden ellos mismos. Estaban observando a los viandantes que iban y venían mientras se reían estruendosamente. Me pareció bonito. Es fantástico ver personas que ríen. Algunas veces luchan contra esa hilaridad. Lo veo a menudo en la iglesia. Así que me pregunto qué es y de dónde viene y por qué te obliga a actuar de esa manera, como gritando, supongo, aunque la risa es más natural.
Cuando ellos me vieron, dejaron de bromear, pero pude ver que aún se sonreían, pensando que el viejo predicador quizás les había escuchado.
Sentí como si les hablara. Yo aprecio mucho una broma. Hubo muchas ocasiones en mi vida cuando quise decir una, pero no es algo que la gente esté dispuesta a aceptar sin más. Quieren que te quedes al margen. Yo sentí como si dijera que soy un moribundo y que no tendré muchas más ocasiones para sonreír, al menos en este mundo. Pero eso haría que se mostraran serios y formales, supongo.
Mantengo mi condición en secreto tanto como puedo. Para ser un moribundo me siento bien, y eso es una bendición. Desde luego tu madre sabe acerca de ello. Ella dijo que si me siento bien, tal vez el doctor se equivoque. Pero a mi edad hay un límite. "



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