Historia de la filosofía - Volumen I (fragmento)Guillermo Fraile

Historia de la filosofía - Volumen I (fragmento)

"La distinción y subordinación entre los dos órdenes ontológicos, natural y sobrenatural, se refleja en la ordenación de los campos del saber, racional y revelado. La subordinación subsidiaria e instrumental de la Filosofía a la Ciencia sagrada determina el predominio de las partes que más directamente sirven para desempeñar esa función, descuidando el cultivo de otras menos aplicables a esa labor. Constituye una excepción el caso de San Alberto Magno, el cual mantiene una visión enciclopédica del saber, cultivando por igual las distintas ramas de la ciencia. Pero en general, y debido también a las circunstancias del tiempo ante el peligro del aristotelismo aviceniano y averroísta, prevalece la tendencia representada por San Buenaventura, Mateo de Aquasparta, Juan Peckham y Enrique de Gante, los cuales se esfuerzan por reducir cada vez más el campo de la Filosofía a una función estrictamente instrumental, colocándola en un plano de absoluta inferioridad respecto de la Ciencia sagrada.
Santo Tomás conserva la misma visión integral y enciclopédica del saber que su maestro San Alberto. La distinción entre el saber racional (Filosofía) y el revelado (Ciencia sagrada) no constituye una antítesis, sino un conjunto armónico y complementario. Lo sobrenatural no anula lo natural, ni la revelación suprime ni menoscaba la razón. Con esto el concepto de la Ciencia sagrada sufre una profunda transformación. Deja de ser una simple lectura y comentario de la Biblia, para adquirir categoría de una ciencia especial, en el sentido riguroso de la palabra, resultado de la combinación armónica de un elemento sobrenatural (la revelación y la fe) y otro natural y racional (La Filosofía). De aquí resulta la distinción específica de dos Teologías, una puramente filosófica, elaborada a la luz de la razón, y otra que es un producto de la alianza combinada de la razón y de la fe. De esta manera, sin mengua de su dignidad y de sus respectivas autonomías, la ciencia puramente natural se subordina a lo sobrenatural, la cual "utitur illis tamquam inferioribus et ancillis". Con esto el esquema integral del saber vuelve a tener un sentido muy semejante al que había tenido en Clemente de Alejandría, pero mucho más amplio y extraordinariamente enriquecido, tanto en el campo de la pura Filosofía como en el específico de la Teología cristiana, que Clemente apenas hizo más que vislumbrar. "



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