La vida rota (fragmento)Corpus Barga

La vida rota (fragmento)

"Yo he visto ese abrazo que se dan la estupidez y la maldad. Los signos de los Tesda. Interpretación.
La casa del coronel carlista Barbarroja estaba en la plaza de Benalmena.
El coronel carlista vivía hoscamente. Siempre estaba encerrado en un cuarto, y, como decía Rape, para nada salía de allí. Continuamente no vivían con él más que sus criados, que resultaba su verdadera familia; porque esos criados eran hijos suyos.
Pero el coronel carlista Barbarroja no veía a nadie. La puerta de su casa nunca estaba abierta. Había que golpearla para que la abriesen.
Cuando la señorita Barbarroja venía a visitarle, entonces el viejo y hosco tío daba una prueba de cariño único a su sobrina y dejaba que la casa tomase un aspecto sociable. Los criados, los hijos del coronel, no tenían más remedio que acompañar a la señorita y servirla. Con ella llevaban una curiosa relación de parentesco y de servidumbre.
Pero el hosco caballero Barbarroja continuaba encerrado en su cuarto, y solamente consentía que su sobrina, la señorita, entrase dos veces al día a saludarle.
-¡Pobrecito! -decía la señorita Barbarroja-. ¡Está muy malo! Apenas come. Cuando voy a verle ya no me besa.
Y, después, se reía recordando la vida ridícula de su tío.
En Benalmena no había ánimas; pero las campanas de la iglesia tenían un toque de ánimas. Y no había ronda; pero las campanas de la iglesia tenían un toque de ronda.
Del toque de ánimas al toque de ronda, la señorita Barbarroja reunía su tertulia en la plaza del pueblo, a la puerta de su casa.
Era ya de noche. La plaza grande, desigual y oscura, se levantaba en un rincón de la plaza, medio oculta por varias casuchas. En aquella hora se rezaba el rosario, y a la puerta de la iglesia ardía una luz. "



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