Todo cuenta (fragmento)Saul Bellow

Todo cuenta (fragmento)

"¿Ha cambiado París? Como todas las capitales europeas, la ciudad ha sufrido transformaciones. Entre las más notorias y desagradables está el tropel de altas torres más allá de las antiguas puertas. Barrios viejos como Passy, especialmente atractivos por su descolorido aspecto, resultan hoy casi desconocidos con sus nuevos edificios de oficinas y apartamentos, la mayoría de los cuales convendría más a un puerto del Mediterráneo que a París. No es fácil añadir color al persistente gris nórdico, la nativa grisaille parisiense: pétrea, brumosa, húmeda y, la mayor parte del año, desprovista de toda luminosidad. La melancolía acabará por imponerse en esos nuevos inmuebles; pueden estar seguros. Cuando Verlaine escribió que llovía en la calle como llovía en su corazón (refiriéndose casi a cualquier ciudad de la región), no exageraba lo más mínimo. Yo que he vivido en París (llegué en 1948), puedo dar testimonio de ello. La nueva arquitectura urbana se verá impotente contra la grisaille. La melancolía parisiense no es simplemente climática: es una fuerza espiritual que no sólo afecta a los materiales de construcción, las fachadas y los tejados, sino también al carácter, la opinión y el juicio. Es un poderoso astringente.
Pero los cambios... No hace mucho me di un paseo por París para ver cómo una treintena larga de años había transformado la ciudad. El nuevo rascacielos del bulevar Montparnasse es casi un accidente, una construcción arrancada de Chicago y puesta en un rincón de una calle de París. En los sitios que yo frecuentaba entre el bulevar Montparnasse y el Sena, lo que se nota inmediatamente es la desaparición de ciertos establecimientos baratos. Los elevados alquileres han hecho desaparecer los bistrós que antes servían almuerzos deliciosos y baratos. Cierto encanto decrépito está dando paso a una novedad sin atractivo, de precios abusivos y decoración sobrecargada. "



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