Cada cual y lo extraño (fragmento)Felipe Benítez Reyes

Cada cual y lo extraño (fragmento)

"Aquella noche dormí tranquilo, dentro de lo que cabe, porque sabía que los pasos que oiría de madrugada no serían los de unas babuchas orientales, sino los de unas zapatillas de paño que vendían en el Bazar Grumete. Antes de estar en el secreto, en los delirios ansiosos de mi duermevela, yo lograba oír el sonido arrastrado de las suelas de cuero de las babuchas puntiagudas e incrustadas de joyas de sus tres majestades, lujosas aunque sucias de tanto transitar los caminos infinitos del mundo, porque siempre se me figuraron sucios aquellos viajeros.
Al día siguiente, mi padre salió de casa muy temprano, pues, en su calidad de monarca de las ilusiones, tenía que visitar a niños pobres y enfermos. Volvió, disfrazado, a eso del mediodía, cuando yo andaba jugando con las cosas que no había pedido en mi carta. Llegó con Baltasar, porque Melchor andaría en otras misiones. Los dos llevaban mocasines. Mi padre, supongo que para que no le reconociese, se había quitado las gafas. Sus ojos parecían tener un velo líquido. "Esto es para ti", me dijo, ahuecando mucho la voz.
Me entregó un paquete con una escopeta de balas de corcho y me dio un beso. Usaba Varón Dandy.
Acabo de volver del hospital. Han pasado cuarenta años desde que mi padre fue rey. Por encima de la mascarilla de oxígeno he vuelto a ver sus ojos sin gafas: el mismo velo líquido, pero con el añadido de un terror de fondo. Un terror imagino que inconcreto: a la muerte, sin duda, pero quizá también a lo que ha sido su vida, a ese error minucioso y prolongado que ya no tiene redención, al menos por lo que a mí respecta, aunque esa sería otra historia.
Durante años estuve pidiéndoles a los reyes un caballo de cartón. Durante años les pedí un juego de química. Durante años les supliqué una bicicleta de carreras. Nunca llegaron, y aquello me convirtió en un niño no sé si desengañado o rencoroso, o tal vez ambas cosas. Ese mismo desengaño que he visto hoy en los ojos de mi padre. Ese mismo rencor que he visto hoy en los ojos de mi padre. "



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