El templo de himeneo (fragmento)Manuel Bretón de los Herreros

El templo de himeneo (fragmento)

"Iris. Campos Íberos, Salud. Ya enfrena su saña el ábrego: ved ya serena la tempestad. Hoy más que nunca, luzco admirable, y signo plácido soy de inmutable felicidad.
Himeneo. Celeste mensajera, Iris donosa, a quien el padre Jove sus preceptos altísimos confía, ¿cuál nueva, o cuál deseo por las auras te guía a embellecer el templo de Himeneo?
¿Algún numen dichoso anhela por ventura de tu nevada mano el don preciso?
Iris. Hijo digno de Apolo, las flechas del amor aún no han herido mi libre corazón, abierto sólo de la piedad al lisonjero encanto. No para mí te pido la antorcha conyugal. Júpiter Santo oyó propicio de la noble Iberia las súplicas y el llanto. Oyó también las preces del monarca español que tanto anhela de sus pueblos amados la ventura. Falta a su lecho augusto una consorte; un astro falta a la española corte; y, bien que gocen en el gran Fernando un benéfico padre, a los hijos de Iberia falta una dulce y amorosa madre.
Poner fin a sus lágrimas te manda el dictador supremo del Olimpo: Y porque más feliz el nudo sea que ha de colmar al nieto de Filipo de inefable contento, y de orgullo a la España que ansiosa lo desea, a tus aras vendrán la madre Juno, Delio, la amable Venus Citerea, la Fuerte Palas, y el rapaz Cupido; que convocados por mi voz han sido para elegir la soberana esposa lustre de la española monarquía. Mas ya el celeste olor de la ambrosía anuncia a las deidades. Salve, Himeneo; y el enlace Regio que famoso ha de ser en las edades tu alta sanción prepara, pues Jove te depara tan alto privilegio. Salve. Nuncio obediente, yo torno a su dosel omnipotente. "



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