No sólo de caviar vive el hombre (fragmento)Johannes M. Simmel

No sólo de caviar vive el hombre (fragmento)

"Manha..., ésta era la palabra que durante las semanas de su encarcelamiento Thomas Lieven había de oír con la mayor frecuencia.
"Manha", mañana..., le prometían sus carceleros; mañana, le prometía el juez de instrucción; mañana se consolaban los presos que esperan que de un día al otro tomaran una decisión respecto a ellos.
Pero nada sucedía. ¡Más tal vez mañana ocurra algo! Los carceleros, el juez de instrucción y los presos se encogían de hombros, esbozaban sonrisas muy significativas y se atenían a un dicho que podría figurar sobre todo el Código penal en los países meridionales:
"Eh, eh, ate a manha", que traducido libremente viene a decir: "Mañana es mañana, y mañana..., ay, Dios, hasta entonces pueden ocurrir muchas cosas, de modo que esperemos una sorpresa."
Después de su detención fue Thomas Lieven a parar a una celda de la policía criminalista en el "Torel", una de las siete colinas sobre las que se levanta la ciudad de Lisboa. El "Torel" estaba atestado de gente.
Por este motivo, a los pocos días destinaban a Thomas Lieven al "Aljube", un palacio de cinco plantas de Edad Media, situado en la parte más antigua de la ciudad. Sobre el portal se veía el escudo del arzobispo Don Miguel de Castro, quien, como saben todas las personas cultas, vivió de 1568 a 1625 en nuestro valle de lágrimas y mandó construir el feo edificio como residencia forzada para todos los clérigos que se hacen culpables de algún delito.
Thomas Lieven se dijo que, sin duda alguna, entre los clérigos del siglo XIV debió haber muchos culpables, puesto que se trataba de una edificación gigantesca. "



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