Lo que hacen las mujeres (fragmento)Camilo Castelo Branco

Lo que hacen las mujeres (fragmento)

"Celórico parecía un niño atemorizado a los pies de Ludovina. En un instante gritaba enfervorecido como si le persiguieran los espectros y se ponía de cuclillas, tratando de ocultarse en su vestido.
Bastaba la simple presencia de Ludovina para calmar sus accesos de locura, manifestados en exclamaciones desaforadas, casi siempre seguidas de la aparición de un cigarro, cuya historia contaba a su mujer, haciendo el peor ridículo posible.
Ludovina trataba de emplear el inútil remedio de la razón, persuadiéndole de la muerte de Almeida. Abría la boca atentamente, parecía dar muestras de comprensión y confianza; era el resultado, sin embargo, del silencio sereno con que la escuchaba, hasta que creía ver un nuevo abejón por encima del hombro de la mujer.
Sus primos, compadeciéndose, y los médicos aconsejaban a la baronesa el empleo de medios más violentos para lograr la cura. Una terapia ideal era la soda cáustica y la sangría. La entristecida señora consintió en ello. Por su parte le acariciaba para inducirlo a que se dejara practicar la sangría. El barón replicaba que lo querían matar y de rodillas le pedía a su mujer que no lo dejara morir a manos de sus enemigos, que lo perseguían para robarle su esposa. Resolvieron emplear la fuerza. Dos robustos campesinos llevaron a cabo la ardua empresa. El médico previsto de una lanceta aguardaba el momento propicio. El oficioso abad de la parroquia se encargó de ponerle un lienzo sobre los ojos. El juez ordinario tomó un tazón. Varios primos formaban la guardia de reserva y la baronesa había huido para no presenciar los espasmos del infeliz. "



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