Programa de la justa y torneo... (fragmento)Juan de la Pezuela

Programa de la justa y torneo... (fragmento)

"Programa de la justa y torneo que la Escma ciudad de Barcelona dispone en celebridad de la Real Jura de la Escelsa Princesa Doña María Isabel Luisa, primogénita de los muy poderosos Reyes NN. SS. D. Fernando VII y Dª Cristina de Borbón".

Reunidos después en una parte los mantenedores y los contrincantes en la opuesta, mandan aquellos a sus escuderos tocar en el caracol una llamada de desafío, a que contesta Rodrigo Henríquez con otra, y arroja su guante en la arena. Recogido por un heraldo, se procede a la elección del adversario, y se acercan a presenciarla los reyes de armas; los padrinos examinan y prueban las lanzas, y Henríquez toca con la regata de la suya el escudo del de Toledo, y va a ofrecer su combate a la dama que le plazga. Los maestres despejan la plaza, y quedan solos con el juez de paz nombrado por las damas, mandan cerrar las puertas, en las que se colocan los heraldos, teniendo las cuerdas tirantes, parten la tierra y el sol, y retirados de la tela esperan la señal. Esta la dan los jueces del campo al rey de armas, que estiende su cetro a cuyo acto resuena el clarín; las puertas se abren, caen las cuerdas, y arrancan al galope los justadores con la lanza en la cuja, acompañados de sus padrinos y seguidos de sus pajes y escuderos. A la segunda lanza D. Íñigo desarzona a Henríquez. Los heraldos y el pueblo victorean al vencedor. El vencido es llevado a la tienda de la sangre por su padrino y paje, recogiendo el escudero el caballo y saliendo con él en pos de su amo maltratado. Vencedor D. Íñigo en el primer combate, vuelve a reunir sus mantenedores y repite la llamada de desafío, a que contesta Rubielos de Vandalia desde la entrevalla, y enviando su guante con el paje, entra después dada la venia; elige adversario al mismo de Toledo, y dedica a una dama su batalla; recibe las armas examinadas por su padrino, y con las demás formalidades del combate anterior, corre tres lanzas con Íñigo; a la última se hacen pedazos en el choque de ambos justadores; echan pie a tierra, desenvainan las espadas y traban en porfiado combate, que termina por romper el de Toledo el yelmo al de Vandalia, cuya cabeza queda descubierta. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com