No hay mayor ciego (fragmento)Joe Haldeman

No hay mayor ciego (fragmento)

"Si el amor pudiese ser razonable, si el impulso sexual pudiese alguna vez ser controlado por la lógica, uno esperaría que Cletus, siendo Cletus, evaluase la situación y fuese en busca de alguien normal. Pero, por supuesto, no lo hizo. Simplemente bailó y cayó a través de la máquina de Pachinko de la adolescencia, rechazado, al primer vistazo, por toda Mary, Judy, Jenny y Verónica del Espacio Reconocido, pasando de la maravillosa a la hermosa, de la bonita a la mona, de la normal a la "de gran personalidad", hasta que el irresistible poder de la estadística le puso finalmente en contacto con Amy Linderbaum, que no podía rechazarle nada más verle porque era ciega.
Los demás chicos pensaron que era algo más que gracioso. Aparte de ser ciega, Amy era el doble de alta que Cletus y, siendo amables, de rostro igualmente irregular. La acompañaba un perro lazarillo sorprendentemente parecido a Cletus; bajo, negro y rechoncho. Todos eran amables con ella porque era ciega y rica, pero era una estudiante nueva y no tenía verdaderos amigos.
Así que aquí llegó Cletus, al que Cupido sólo había dado dardos y flechas, y lo que de otra forma hubiese sido un romance del tipo "opuestos que se atraen" se convirtió en una unión intelectual y emocional que, en el nuevo siglo, provocaría un maremoto social que transformaría para siempre la condición humana. Pero primero vino el violín.
Sus compañeros de clase ya habían descubierto que Amy era también un bicho raro, pero no sabían de que tipo. Era muy rápida con el ordenador, pero podías tachar esa opción diciendo que era ciega y que realmente necesitaba la maldita máquina. No parecía ser una fanática del ordenador, ni de la ciencia o la matemática, o historia, o Star Trek o el gobierno de estudiantes, así que ¿qué tipo de bicho raro era? Resultó que le encantaba la música, pero en aquella época era demasiado tímida para demostrarlo.
Todo lo que preocupaba a Cletus, inicialmente, era que carecía de los malditos cromosomas Y y que no huía de él: en el diagrama de Venn de la especie humana, ella era el único miembro de ese conjunto particular. Cuando descubrió que también era inteligente, había leído más libros que la mayor parte de sus compañeros juntos, el romance comenzó a encenderse en un lugar profundo y permanente. Y eso fue incluso antes que el violín. "



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