Un fuego sobre el abismo (fragmento)Vernor Vinge

Un fuego sobre el abismo (fragmento)

"En el linde de la cáfila había un macho corpulento, con profundas cicatrices en las ancas. Sorprendió la mirada del trío y se arrastró lentamente hacia ellos. Wic, Kwk y Rac retrocedieron, erizando la pelambre de miedo y fascinación. Ese macho con cicatrices pesaba el doble de cualquiera de ellos.
¿Dónde estoy...? ¿Puedo formar parte de ti... por favor? Su lamento albergaba recuerdos caóticos, casi inaccesibles; sangre y lucha, entrenamiento militar. La criatura temía esos recuerdos tempranos. Apoyó el hocico, manchado de sangre seca, en el suelo y se aproximó. Los otros tres casi echaron a correr, pues el apareo al azar les asustaba. Retrocedieron hacia el prado despejado. El otro les siguió, pero despacio, siempre arrastrándose. Kwk se lamió los labios y caminó hacia el extraño. Extendió el pescuezo y olisqueó la garganta del otro. Wic y Rac se aproximaron desde los flancos.
Por un instante hubo una unión parcial. Sudorosos, ensangrentados, heridos... una fusión realizada en el infierno. Este pensamiento surgió de golpe, unió a los cuatro en un momento de cínico humor. Luego la unidad se perdió y fueron sólo tres animales lamiendo el rostro de un cuarto.
Errabundo miró el prado con nuevos ojos. Se había desintegrado por unos minutos. Los heridos de la Décima Infantería de Ataque estaban igual que antes. Los Servidores de Reductor aún estaban ocupados con el cargamento alienígena. Jaqueramaphan reculaba despacio, con fascinación y horror. Errabundo agachó una cabeza y le susurró.
—No te traicionare, Gramil.
El espía se quedó inmóvil.
—¿Eres tú, Errabundo?
—Más o menos.
Aún era Errabundo, pero ya no era Wickwrackum.
—¿Cómo puedes hacerlo...? Acabas de perder...
—Soy un peregrino, ¿recuerdas? Convivimos con ello toda nuestra vida —dijo con sarcasmo. Éste era el cliché que Jaqueramaphan había dicho antes, pero había cierta verdad en ello. Errabundo Wickwrackrum había perdido a Rum y había incorporado a Triz, el miembro de la cicatriz. Ya se sentía como una persona. Quizás esta nueva combinación funcionara.
—Bien, sí. ¿Qué hacemos ahora?
El espía miraba nerviosamente hacia todas partes, pero los ojos que fijaba en Errabundo eran los más preocupados.
Ahora era Wickwracktriz quien estaba asombrado. ¿Qué estaba haciendo allí? Matando al extraño enemigo... No. Eso hacía la Infantería de Ataque. Él no tendría nada que ver con ello, a pesar de los recuerdos de Triz. Él y Gramil habían ido allí para rescatar a la criatura alienígena, si era posible. Errabundo aprehendió ese recuerdo y lo examinó acríticamente: era algo real, procedente de la identidad pasada que debía preservar. Miró hacia donde había visto por última vez al miembro alienígena. El casacas blancas y sus angarillas ya no estaban a la vista, pero seguían un rumbo evidente.
—Aún podemos rescatar a la criatura sobreviviente —le dijo a Jaqueramaphan.
Gramil pateó el suelo y se desplazó a un costado. Ya no demostraba tanto entusiasmo como antes. "



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