Mitología (fragmento)Jan Parandowski

Mitología (fragmento)

"No sabe cuántos son ni de dónde vienen. Los había por todas partes. Tenían patas de cabra, terminadas en horribles pezuñas. El aspecto de su rostro era humano, pero sus labios y su mentón se tornaban demasiado gruesos, además de tener las orejas puntiagudas, lo que les daba apariencia animal. Algunos tenían cuernos en la cabeza. En los bosques solían entretenerse con las ninfas, hurtaban cabras y ovejas a los descuidados pastores y amenazaban a los campesinos alrededor de sus chozas. Solían mostrarse petulantes con las diosas. Su rey era conocido como Dionisio y le encantaba dormitar mientras tocaba la flauta. Nunca parecía tener suficiente.
Se dice que el dictador romano Sila, según los biógrafos antiguos, acostumbraba a dormir cerca de la ciudad de Apolonia en Epiro, en un valle cubierto de hermosas praderas. En una gran variedad de idiomas y dialectos, sin esperar obtener respuesta, entre relinchos y balidos de cabra, preguntaba acerca de este particular a quienes le rodeaban.
Muchos relieves, imágenes y pinturas nos muestras a los dioses felices, bailando, cantando y jugando en compañía de estos seres, de aspecto ebrio, que cojeaban mostrando una sonrisa adusta en sus gruesos labios. En ocasiones, como hace siglos, podemos sentir entre los musgos forestales que, de repente, algo que se nos escapa, como en una imagen de Jacek Malczewski. Y no es de extrañar que Kochanowski, al pensar en la destrucción indiscriminada de los bosques de Polonia, dijera que "un rostro no es sólo algo maravilloso. "



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