La juventud de Menved (fragmento)Bernhard Severin Ingemann

La juventud de Menved (fragmento)

"-Lamento no poder incluirme entre los meritorios del país y ser merecedor de los favores de la casa real, respondió el joven, modestamente. Pero, ¿acaso debo vivir para llegar a ser tan viejo y sagaz como nuestro osado John Little, o tan fuerte como David Thorstenson o Benedict Rimaardson y tan sabio como el prior de Antvorskov, nuestro sabio maestro Martin, que debe a ciencia cierta aspirar a ganarse un nombre que, al menos en nuestros días, no connota amistad para la corona danesa?
-En razón de la fidelidad, se trata de cuatro hombres valientes, respondió el conde, y sin embargo he oído decir que el viejo John es muy severo y duro de corazón.
-Es un hombre estricto y recto, por lo que en estos tiempos laxos, es posible oír hablar mal de él, dijo el joven celosamente. Mantiene la ley y la justicia y no hace distinción alguna entre campesinos y prelados. Pero, no sólo es serio y audaz, sino sagaz y prudente: capaz de lograr la reconciliación con el arzobispo Jacob y aliviar así al país de prohibiciones e interdictos -fue árbitro en la disputa por la corona sueca y le dijo al rey Magnus algunas verdades muy duras- sin temor alguno a mostrarse contrario al ánimo de su soberano, cuando, el año pasado, fue el encargado de hacer respetar la herencia de las princesas. Es el hombre más capaz que ha dado Dinamarca.
-Ahora sé, de hecho, que es el patrón de un hombre de Estado, respondió el conde, entre sonrisas, y siento un gran respeto por él, pero a pesar de toda su piedad y sabiduría, hemos de admitir que pasa por ser un gran ingenuo. Yo puedo creer fácilmente que es un gran filósofo y teólogo, pero cuando trata de sus arcaísmos y su "logicorum", o como se llame, no me preocupa acerca de lo que pueda estar divagando y sólo los laicos irracionales se sienten impulsados al aprendizaje. ¿Llegaremos a ver cómo este caballero que aprendió tan bien la lección el año pasado junto al conde de Hennegau -que había venido directamente de París y que había descubierto lo propio por sí mismo- se erige en la cualidad de Maestro Morten Mogesen?
-Magister Martinus de Dacia, de apellido Magni Filius, lo que significa "Hijo del gran", dijo el bufón, de forma pedante. No sería sabio condescender consigo mismo y llamarse Maestro Morten Mogesen, tras pasar al otro lado del istmo. Pronto asumió el carácter grave de un Maestro, se irguió y habló en una especie de susurro misterioso.
-¡Eso es capital! ¡Ahí tenemos al hombre!, exclamó el conde entre risas.
Manteniendo la misma postura, el bufón comenzó un discurso lleno de términos lógicos, sobre la relevancia de comprender adecuadamente el Martinian modi significandi en el terreno de la lógica. "



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