Gérard Ter Borch (fragmento)Franz Hellens

Gérard Ter Borch (fragmento)

"Antes de alcanzar el alma, en esa ardua empresa pictórica, Gerard se aplica con afán a la conquista de los innumerables detalles de su envoltura física. El viejo Ter Borch añoraba que su hijo irradiara en sus trabajos un pulso de libertad.
Sin embargo, tuvo que recordar ciertas predilecciones de su juventud, ignorante de la edad y la adoración debida a los grandes maestros italianos, que dejaron una profunda huella a su alrededor. Su influencia, desde ese punto de vista, pudo incidir en su hijo, pero sólo después de que le fuera presentada la fruta, cuando el pintor, reconociendo estos sabios consejos paternos, viajó a Italia. Todo lo que es joven, y por tanto maleable, recibe inconscientemente huellas de carácter definitivo. En primer lugar, creemos que estas tendencias forman parte de nosotros y que nuestra naturaleza desarrolla habilidades propias. Más tarde, sondeamos algunos recuerdos y hallamos el fruto de estas tendencias que apreciábamos con orgullo, como ecos de antiguas influencias que habían caído en el olvido y que evocan el sentido de la modestia. Las influencias de la edad media enraízan en el hombre parásitos que deben ser erradicados para que no nos enturbien.
Pero pronto habremos de someternos a acciones más severas, hechas ya las primeras travesuras, es necesario olvidarlo todo, según el rito y las enseñanzas de nuestro maestro, apelar a los principios y asimilar los secretos más recónditos del oficio. Nos encontramos en el período de formación en Haarlem, laboriosa ciudad, vamos a misa, a la luz de encantadoras flores. "



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