Sin plumas (fragmento)Woody Allen

Sin plumas (fragmento)

"Los personajes femeninos de Lovborg: Una Evaluación.
Ningún escritor, tal vez, ha creado personajes femeninos tan fascinantes y complejos como el gran dramaturgo escandinavo Jorgen Lovborg, conocido por sus contemporáneos como Jorgen Lovborg. Atormentado y amargado por sus lancinantes relaciones con el sexo opuesto, legó al mundo personajes tan diversos e inolvidables como la Jenny Angstrom de Los patos abundantes y la señora Spearing de Las encías de una madre. Nacido en Estocolmo en 1836, Lovborg (originalmente Lovborg, hasta que, en sus últimos años, quitó los dos puntos sobre la o para ponérselos encima de las cejas) empezó a escribir obras teatrales a la edad de catorce años. Su primera obra representada, puesta en escena cuando contaba sesenta y un años, fue Los que se retuercen, que provocó división de opiniones entre los críticos, si bien la crudeza del tema (caricias furtivas a un queso) hizo enrojecer a los públicos conservadores. La obra de Lovborg puede dividirse en tres períodos. En primer lugar la serie de dramas que se centran en la angustia, desesperanza, temor, pánico y soledad (las comedias); el segundo grupo cuyo tema es la transformación social (Lovborg contribuyó de modo importante a conseguir métodos más seguros de pesar los arenques); finalmente, se cuentan las seis grandes tragedias escritas justo antes de su muerte, en Estocolmo, en 1902, cuando se le desprendió la nariz debido a la tensión.
El primer personaje femenino sobresaliente de Lovborg fue la Hedvig Moldan de Prefiero el falsete. Irónica acusación del dramaturgo contra las prácticas literarias entre las clases superiores. Hedvig es consciente de que Greger Norstad ha empleado mortero de mala calidad en el tejado del gallinero, y cuando éste se desploma encima de Klavar Akdal, dejándole ciego y calvo en la misma noche, se ve atormentada por el remordimiento. La desgarradora escena prosigue así:
Hedvig. - Así que… se desplomó.
Dr. Rorlund (tras una larga pausa).- Sí. Se le cayó a Akdal en pleno rostro.
Hedvig (irónica).- ¿Qué estaba haciendo en el gallinero?
Dr. Rorlund.- Le gustaban las gallinas. Oh, no todas, se lo garantizo. Pero algunas. (Con aire significativo.) Tenía sus favoritas.
Hedvig.- ¿Y Norstad? ¿Dónde estaba cuando el… accidente?
Dr. Rorlund.- Se embadurnó el cuerpo con cebollinos y se tiró a la alberca.
Hedvig (para sí).- Jamás me casaré.
Dr. Rorlund.- ¿Cómo dice?
Hedvig.- Nada. Venga, doctor. Ya es hora de lavarle los calzoncillos… de lavarle los calzoncillos a todo el mundo…
Hedvig, una de las primeras mujeres auténticamente "modernas", no puede sino burlarse cuando el Dr. Rorlund le sugiere correr arriba y abajo por el lugar hasta que Norstad consienta en que le ahormen el sombrero. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com