Trilogía de la liberación (fragmento)José Luis Castillo-Puche

Trilogía de la liberación (fragmento)

"Mis visiones comenzaban al atardecer cuando el día se destruía a sí mismo en remolinos de polvo y nubes y cuando la noche se presentaba difícilmente iluminada, como fiera en acecho de ojos sangrientos como el vino de la comarca, tristeza cruel de los campesinos que llegaban del campo buscando al cura, al médico o a las brujas, horas lívidas y aterradoras en que mis pies se elevaban cuatro palmos del suelo y comenzaba el susurro de aquellas voces enternecidas o guasonas que me hacían reír o llorar, y era entonces cuando mi madre, con su voz de cascabel cariñoso, su terquedad religiosa resquebrajada en dulzuras, que me gustaban precisamente por lo que tenían de severas y a la vez serenas, repetiría una y otra vez la magia de su letanía: "Ay, leñe, la pesada pesadilla, la tonta pesadilla, la dichosa pesadilla... ¡demontre con la pesadilla!". Y su lágrima se detenía mientras ella se quedaba quieta y resbalaba lentamente cuando salía de la habitación, y yo mismo era como una lágrima inmensa descendiendo por las escaleras inclinadas de la bodega que daban vueltas interminablemente y cada vez más resbaladizas y carcomidas, un descenso hacia la nada del vacío pero que alguna vez pudo ser y fue el principio del salto repentino hacia una claraboya de luz gloriosa que me hacía cerrar los ojos agradecidos, que me hacía ponerme de rodillas y llorar en efusivo silencio divino, sin saber por qué ni para qué, hasta que aparecía en la puerta el gato de turno, pues los gatos morían por entonces en casa uno tras otro, escondidos en el mismo rincón, repitiendo horriblemente los mismos enigmáticos maullidos; pero yo no podía vivir sin un gato cerca y me los traían del campo o de otros pueblos, gatos cada vez más hermosos, aunque todos tenían que morir como el chacal atravesado por los hierros del cepo y siempre mi hermana, ojos grandes y negros como una era quemada, comentaría con maligna inocencia: "Es seguro, la bruja ésa de las casas de abajo que nunca entró en la iglesia. "


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