Política hidráulica (fragmento)Joaquín Costa

Política hidráulica (fragmento)

"Si el Estado hubiese dicho a los propietarios de minas «dragad la ría, encauzadla, construid los muelles, levantad los faros, crearos el puerto», ¿cuándo se habría creado esa maravilla del trabajo humano, único hilo casi que nos une a la Europa industrial de nuestro siglo? ¿Para qué sirven los puertos con sus muelles? Para cargar. Pues lo primero es tener carga, y por tanto, lo primero es que los agricultores produzcan mucho.
Entre el puerto y el interior, el ferrocarril es como el río que lleva su corriente de mercancías al mar, que es el puerto; pero ese río necesita ser alimentado de mercancías en la cabeza, como los ríos ordinarios de agua: y como los ríos ordinarios son alimentados de agua por las nieves y la lluvia. El puerto a un extremo, requiere al opuesto el canal: es la oposición del agua salada y el agua dulce: y a los dos ha de atender el Estado con igual solicitud, como no lo ha hecho hasta ahora a un extremo Bilbao, el Estado está construyendo un puerto exterior presupuestado en 30 millones de pesetas; al otro extremo, la Litera y Sobrarbe, el Estado debe construir los canales que cada uno está presupuestado también en 30 millones de pesetas: el agua dulce no merece menos que la salada, y para que la marina española viva, es preciso que tenga mucho que transportar, y para que la marina tenga mucho que transportar, tratándose de una nación de labradores, es preciso que los labradores sean ricos, y para que los labradores sean ricos, tratándose de clima cálido y seco como el nuestro, es preciso que posean mucha agua de riego.
He aproximado Bilbao a la Litera y no arbitrariamente. Bilbao es uno de los focos mineros y fabriles más grandes y opulentos que hay en Europa.
Se dice: no pueden bajarse las tarifas de ferrocarriles, porque transportan poco y sus rendimientos son insignificantes. Pues el medio de que las Empresas ganen y puedan rebajar los fletes, es que la agricultura tenga mucho que exportar y que importar, por tanto, que produzca mucho. Otro tanto hade decirse de las industrias manufactureras. Hemos llegado tarde a la obra de colonización: colonicemos nuestro país duplicando su potencia productiva, que es tanto como cuadruplicar su extensión: conquistemos las aguas, que es tanto como conquistar tierras aquí donde la tierra sin el agua no vale casi nada.
Esmaltemos el territorio de innumerables alquerías y torres; contemplemos desde ellas la espuma de las cascadas que se forman en los desniveles de las acequias y brazales, llamando en constante clamoreo a la industria. "



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