El estupendo cornudo: farsa en tres actos (fragmento)Fernand Crommelynck

El estupendo cornudo: farsa en tres actos (fragmento)

"El burgomaestre. Los jóvenes, que sólo tienen serrín en la cabeza, sueñan con Stella en medio de su trabajo. Las mujeres tiemblan por la paz de sus hogares. En todas las ciudades se difunde la melodía de una extraña perversidad y aquellos que rigen sus destinos se reúnen para tomar medidas. Hemos de considerar que la suerte de la familia dependa de circunstancias como éstas. Es, amigo mío, algo propio de la edad de este siglo.
Bruno. ¡Tanto mejor! ¡Tanto mejor!
El burgomaestre. Se precavido, Bruno, con Stella. El amor es algo bueno, pero pronto no tendrás nada más que desear. Es algo intolerable. Las disputas se suceden por doquier. La noche se llena de gritos y gemidos. Las mujeres, indignadas, amenazan con incendiar sus lares. Stella estaba cerca de la Riviera.
Cris. ¡Al río!-clama con ira-.
El burgomaestre. No os quedéis ahí pasmados como musarañas. Guardias, haced todo lo que tengáis que hacer.
Cris. Stella, bruja, rasgaré tu vientre.
El burgomaestre. Mantened las puertas con firmeza.
Bruno. Qué estupidez. ¿Aquéllos a quienes amamos son tan rápidamente abandonados a su suerte? ¿Yo mismo me he abandonado al fuego que enardece treinta ciudades? "



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