IslaVictoriano Crémer

Isla

"Así la tierra enardecida,
empuja sus cortezas
y como un puño vengador
eleva
su amenaza al cielo
resignado con su soledad eterna,
el corazón, crecido en la costumbre,
siente que entre las sangres se quiebra
su clausura y que un furor oscuro
hacia la culminación le lleva.

Designio, vendaval o mano
de angélica promisión, decreta
la inapelable sentencia de los dioses:
Morir día tras día, piedra a piedra,
como acaban los árboles y el rayo
escalando lo incierto.

Sin saber el origen ni el destino,
sin conocer la senda
de la libertad. Solamente sombra
de sí, apenas,
repentino fulgor de la memoria, escalofrío
por el laberinto de las venas.

Desde la altura
del tiempo, se contempla
la ciudad del cansancio, el paisaje encendido. "



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