Hermano, me estoy muriendo (fragmento)Edwidge Danticat

Hermano, me estoy muriendo (fragmento)

"Ésta es la manera de demostrar tu amor por mí: En cualquier lugar al que vayamos, dirás de mí que soy tu hermano. Génesis 20:13
Mi padre de vez en cuando citaba el libro del Génesis, parafraseando sus líneas favoritas de la historia de José, el joven que fue refutado y vendido en tierra hostil por sus hermanos.
Mi tío Joseph fue nombrado después de que el arco iris quedara recubierto, pero yo nunca me tomaría en serio los paralelismos entre la vida de mi tío y el relato bíblico anterior.
-El tío permanece en su propio Egipto esta mañana, en su particular tierra de aflicciones, dijo mi padre, cuando hablamos en torno a las nueve de la mañana.
-Estará bien, respondí yo. Tú sólo concéntrate en la Columbia presbiteriana.
Mientras hablaba con mi padre, mi tío estaba esperando con John Pratt fuera de la oficina de remolque del asilo en Krome. Inclinado sobre una de las tres personas detenidas, aguardaba su audiencia. Mi tío hablaba en inglés con un haitiano, haciéndole saber que le habían quitado a John su medicación. Antes de que Pratt pudiera responder, él y mi tío fueron llamados por la oficial Castro, una mujer que debería rondar los cuarenta y cinco años. La entrevista del asilo estaba a punto de dar comienzo.
Mi tío y Pratt se sentaron en un escritorio cercano a la pared trasera, frente a Castro. Se requería un traductor con certificado para los procedimientos. Y allí no había nadie que cumpliera con esa premisa. Llamaron al servicio de traducción telefónica y un intérprete se puso al otro lado del aparato. El teléfono estaba en el escritorio, justo en frente de mi tío, cerca de los libros legales, cuadernos y otro tipo de materiales de Pratt.
El intérprete tenía problemas para entender lo que decía mi tío, así que la oficial Castro le pidió que acercara su boca más al teléfono. Cuando mi tío se inclinó hacia delante, su mano se escurrió de su cuello y la dejó caer sobre el aparato.
La grabación indicaba que mi tío parecía estar sufriendo un ataque. Su cuerpo se volvió rígido. Sus piernas se sacudieron hacia delante. Su silla se deslizó hacia atrás, golpeando la parte posterior de su cabeza contra la pared. Comenzó a vomitar.
El vómito bullía fuera de su boca, de su nariz, como si le estuvieran practicando una traqueotomía en su cuello. El vómito se extendió por todo su rostro, desde la frente a la barbilla, sobre la parte delantera de su oscuro mono azul. Había también vómito sobre sus muslos, donde una gran mancha húmeda indicaba que él tambien se había orinado.
-Llamad a alguien para que nos ayude. Pratt saltó de su silla y apartó sus papeles del vómito circundante.
La oficial Castro corrió hacia el escritorio y agarró a mi tío por las mangas del uniforme, tiró de su cuerpo hacia delante, enderezándole la cabeza, asiendo una papelera cercana, la puso frente a mi tío. Mi tío siguió vomitando en su interior, mientras abría y cerraba sus ojos, que vagaban errabundos en sus órbitas. "



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