Roverandom (fragmento)J. R. R. Tolkien

Roverandom (fragmento)

"La luna se hizo más grande y más brillante, y abajo el mundo se hizo más oscuro y más distante. Luego, en un abrir y cerrar de ojos desapareció el mundo, y Rover pudo ver las estrellas que brillaban en la oscuridad de debajo. Más allá divisó el rocío blanco de la luz de la luna, donde las cascadas se precipitaban sobre el borde del mundo y caían directamente en el espacio. Esto le hizo sentir un vértigo insoportable, y se acurrucó entre las plumas de Mew y cerró los ojos durante mucho, mucho tiempo.
Cuando volvió a abrirlos, la luna estaba debajo de ellos; un mundo nuevo, blanco, que brillaba como la nieve, con amplios espacios abiertos de color verde y azul pálido, donde las altas y picudas montañas proyectaban sus largas sombras hasta muy lejos, sobre el suelo.
En lo alto de una de las montañas más altas, tan alta que pareció que iban a chocar contra ella cuando Mew descendió velozmente, Rover alcanzó a ver una torre blanca. Era blanca con líneas rosadas y verde claro, brillando como si estuviera construída con millones de conchas marinas todavía cubiertas de espuma y resplandecientes; y se alzaba en el borde de un precipicio blanco, blanco como un acantilado de creta, pero a la luz de la luna brillaba con más intensidad que una distante lámina de cristal en una noche sin nubes. "



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