Pelle el conquistador (fragmento)Martin Andersen Nexø

Pelle el conquistador (fragmento)

"Despertó de su ensoñación al darse cuenta de que las personas a su alrededor lo estaban mirando. El número de rostros aumentó y entre la multitud pudo escucharse el murmullo ¡Pelle está aquí! Cientos de ojos lo contemplaban inquisitivamente, expectantes.
El movimiento fue la tónica general, una inmensa e irresistible ola presidida por un gran estruendo como el rompimiento de las olas surgió por doquier y estupefacto, su sensitiva inteligencia permaneció en silencio dibujando la sutileza de un mundo que nadie más conocía. De repente reinó la quietud y la soledad era incluso audible.
Pelle habló en voz baja y confiada. Sus amables palabras emitieron un saludo proveniente de un mundo ignoto y solitario en el que el hombre ha de transitar por sí mismo, sin voces que lo estimulen, escuchando el latido de su corazón. Se sentó de nuevo, solo y desamparado como el primer germen de la vida. Sobre él, una araña tejía su red. Al principio se mostró enojado con el insecto y trató de derribarla; pero el minúsculo ser retomó su tarea con paciencia y Pelle vio en ello una lección irrenunciable, fue consciente de la pequeñez de la criatura, de su responsabilidad con ella y de la propia existencia. Sintió lástima de su propio abandono y observó como construía una nueva tela, cada vez más fina, sin moverse ni un ápice. Lamentó amargamente su conducta y humildemente comprendió que el insecto no le guardaba rencor, porque nadie puede permitirse el lujo de ofender a otro, la criatura más pequeña es de vital importancia. En la soledad del cautiverio se aprende la solidaridad. Y un día, cuando estaba sentado leyendo, la araña, en sus esfuerzos por llevar su hilo más allá de él, utilizó su hombro como destino temporal. Nunca antes había presenciado tal demostración de confianza. Aprendió que tenía un corazón y un alma por los que velar. Saludó a sus compañeros, que estaban aguardando a que rompiera su silencio y hablara con cada uno de ellos. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com