Rumores (fragmento)Mongane Wally Serote

Rumores (fragmento)

"¿Por qué había sido perdonado? ¿Por qué no había muerto en la guerra como muchos de sus camaradas? Los recuerdos comenzaron a girar como una película en su mente desde el día en que fueron acorralados por unos agricultores en lo que ahora era la provincia de Limpopo. Recordó el rápido ruido sordo de los balas avanzando sobre su cabeza, cada vez más potentes, impidiéndole moverse. Recordó cómo Oupa lo cubría. Su AK47 sonaba diferente a sus R5, entregándose confiada a la vida en su mano derecha y frenando el duro asalto de la artillería enemiga, la cual comenzó a lanzar andanadas inciertas. Al estar escalonada, Kele se había escurrido y rodado hacia la izquierda con el propósito de recargar el arma. Y como el sonido de los aullidos de los perros era más cercano, abrió fuego a la vez que Oupa. Voces distantes comenzaron a aproximarse. Y la voz de su adiestramiento, ese duro adiestramiento en las montañas nevadas, sonaba continuamente en su mente: el duro entrenamiento, lo más fácil era la batalla. Esa voz penetraba en su interior como un leopardo: ágil, fuerte, enérgica y feroz, arrastrándolo sobre su miedo y, de algún modo, a través de su fuerza interior y alguna otra cosa -¿suerte, instinto, coincidencia?- pronto estuvo fuera de peligro.
El siguiente día la portada del periódico vespertino clamaba: Terroristas golpean el corazón de una granja. Podía verse un cuerpo cubierto por una sábana, asomaba el borde de un rostro blanco y un perro tristemente acurrucado a su lado, ojos que miran la cámara. La fidelidad del perro al lado del cuerpo de su amo le había conmovido, al igual que al fotógrafo. Él y Oupa habían contemplado la foto e intentado escudriñar el rostro sin éxito.
La imagen permanecía aún vívida mientras estaba sentado en medio de rumores de voces en la estancia poco iluminada. Se dio cuenta de que Nomsa le estaba mirando.
-¿Quién es esa joven mujer? -inquirió él.
-¿Ya estás de vuelta? -preguntó Nomsa. Él le devolvió la mirada. A veces pareces un asesino y otras ejecutivo, dijo ella con cierto asomo de tristeza. Su nombre es Ami, ella es de Mali, estudia y trabaja; creo que tiene una pequeña agencia de viajes.
-Ya veo, dijo él, mientras su atención era atraída de nuevo por las fotos.
Keke ya tenía experiencia bélica entonces con respecto a los países del frente africano del sur del continente. Había atravesado junglas como un elefante cuyo dominio es ilimitado, a través del denso follaje, de los ríos, el sol, el viento y la lluvia, bajo cielos a menudo atronadores y amenazantes y montañas que habían permanecido desde tiempo inmemorial, silenciosos como la misma eternidad. "



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