Los años irreparables (fragmento)Rafael Montesinos

Los años irreparables (fragmento)

"El mundo tiene arreglo, Angélica: basta que dos, con un mismo pensamiento, traten de arreglarlo, de crearlo otra vez como dos nuevos dioses mitológicos. ¿Por qué te asustaste de pronto, creado ya nuestro mundo, dejándome, al irte, tu miedo? Pero no pensemos en esas cosas; todo aquello ya pasó, o acaso no haya llegado todavía. Recordemos aquí, juntos otra vez, el día lejano de nuestro encuentro.
Bendito sea el día y el mes y el año y la estación y el tiempo y la hora y el instante y el bello país y el lugar donde fui alcanzado de dos hermosos ojos que me han sujetado. Estas palabras tan bellas no son mías, Angélica, son de Petrarca, ya sabes, aquel florentino que se quedó para siempre mirando a Laura sobre el tapiz que teníais en el comedor. Y ella, medio vuelto el rostro, la mano izquierda apoyada en la baranda de aquel puente, allá en Aviñón, o en tu tapiz -es lo mismo-, se quedó para siempre mirando a su poeta, y acaso tú también me mires así en el recuerdo.
Bendito sea el día y el mes y el año, Angélica; y tentado estoy de decírtelo en italiano, porque tú, cuando la guerra, acudiste a la Universidad de Sevilla para estudiar la incomparable lengua de Petrarca. ¿Te acuerdas aún de aquel idioma? ¿Te acuerdas de aquellas tardes ardientemente cambiadas por tus clases de italiano? ¿Te acuerdas del día que me conociste? ¿Te acuerdas de mí? "



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