El retorno del espíritu alemán (fragmento)Reinhold Schneider

El retorno del espíritu alemán (fragmento)

"Nietzsche vaticinó una cadena de ominosos acontecimientos que sucederían después de él y todos estos acontecimientos bélicos fueron predichos en el sueño de Zaratustra -es visible y palpable que nos hallamos en una fase donde los designios cristianos permanecen ocultos y se ha alzado el hechizo de la tragedia. Cierto es que el don de la profecía sólo puede ejercerse desde el atributo de la Revelación. Ante el recrudecimiento de las muertes, es preciso que presentemos un conocimiento adecuado de la metafísica sin persistir en la negación o en la absolutidad del eterno retorno del Maestro. Somos deudores y no estamos llamados a erigirnos en maestros o jueces del arrepentimiento o la expiación. Sin embargo, podría suceder que la amargura que preside el mundo no es más que una velada acusación contra la falsificación del devenir de los acontecimientos. Tantas muertes han sobrevenido en medio de la victoriosa humillación de la santificación, porque ya no es posible dudar de la presencia del Señor en la historia -y tampoco de las huestes adversas en la secuenciación temporal del orbe. La asunción pretérita de la historia no es suficiente; es necesario explorar hasta remontarnos al último abismo. Hemos de reconocer la permanencia de la historia como contrapartida de la llamada a la gracia a la que el hombre está llamado en medio de la tentación. No hay peligro de que los muertos hayan sufrido, padecido y muerto en vano. El desafío sigue siendo el mismo -hoy y mañana-. La historia del conflicto ha sido también la que ha sobrevenido al espíritu alemán del siglo XIX, que no ha respondido al reto como debería, pero lo que ha aprendido es sólo una parte de lo que acaece en el universo de lo espiritual, una voluntad inquebrantable hacia su fin. El mundo aprende de la muerte a confiar en los poderes del cielo, principio básico para romper la tétrica cadena que nos envuelve. Este principio se adentra más en el interior, en medio del silencio. Hemos de aprender a orar. "No nos dejes caer en la tentación". "


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