Contra toda esperanza (fragmento)Nadezhda Mandelstam

Contra toda esperanza (fragmento)

"¿Era realmente necesario que nos preguntáramos por el motivo de la detención? No obstante, poco a poco, nos hemos ido acostumbrando a la idea. Atenazados por el pánico, las personas se preguntaban unas a otras, llevados por un cierto ánimo de consolación: ¡Tenía que haber algún motivo! Trataban de argumentar posibles causas, más o menos veraces respecto a comportamientos anómalos y reacciones furibundas que parecían explicitar suficientemente la detención del desagradable y desconocido hablante… Todas eran variaciones sobre un mismo tema de carácter público y punitivo, a propuesta de las autoridades. ¿Por qué? Era la pregunta que más nos acuciaba. Y se había convertido en un tabú. ¿Por qué? Gritó con furia Ajmátova. No era un tiempo para entender…
Pero el sentido lacerante de la pregunta se incrementaba en nuestros ánimos… ¿Por qué? La respuesta se hallaba en la normativa legal. Tal vez Mandelstam había escrito un poema que no fuera grato a los ojos de Stalin. Después de darle una bofetada a Tolstoi, éste había gritado que se le cerraran las puertas de todas las editoriales de Moscú… Ese día el propio Tolstoi se quejó en Moscú ante las principales autoridades de la literatura soviética, antes de escuchar la tétrica frase: “Vamos a mostrarle cómo derrotar a los escritores rusos” , frase atribuida erróneamente a Gorky. Estoy convencida de que él no pudo decir algo así por lo que representaba. Hay una tendencia genérica a concebir a Gorky como un mártir del régimen estalinista, un luchador en aras de la libertad del pensamiento. No puedo juzgarlo, aun admitiendo que Gorky se hallaba en desacuerdo con varios preceptos gubernamentales. Pero tampoco puedo afirmar que Gorky se negara a apoyar a Tolstoi contra el hostil O.M.
Para encontrar las claves del pensamiento libre de Gorky basta leer sus artículos, discursos y libros.
De todos modos habíamos puesto todas nuestras esperanzas en que se tratara solamente de una mera represalia a causa de esa bofetada contra Tolstoi. No teníamos miedo a ser exiliados, porque ése se había convertido en el pan de cada día. "



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