Gengis Khan (fragmento)Vasili Yan

Gengis Khan (fragmento)

"En la primavera del año del dragón (1220), en el mes de Safar (abril), Gengis Khan convocó a los dos comandantes más experimentados en combate, el viejo tuerto Sabutai Bahadar y el joven Chepe Noyon.
Inmediatamente llegaron a una tienda de esplendorosa seda y se postraron ante el trono de oro. Gengis Khan estaba sentado, con las manos sobre las rodillas y una gran cruz de esmeraldas colgando sobre su pecho. Aquellos ojos verde-amarillos de gato miraron impasibles a los dos cuerpos inclinados. Una voz ronca dijo: "El único y el más grande".
-Mis mensajeros me han informado de que ese hijo de perra, El Shah Mohammed de Khorezm, ha dejado secretamente su ejército y siguiendo los rastros de su huida, ha sido visto recientemente en el cruce del río Jeykhun. Lleva consigo una riqueza incalculable, atesorada a lo largo de cien años por el Shah de Khorezm. Debe ser captuado antes de que llegue el segundo ejército... os daremos veinte mil jinetes. Si el Shah logra reunir ese ejército, será muy peligroso -absteneos por tanto de librar batalla alguna- Pero ahora que lo sé, enviaré a Tohuchar Noyon y seré victorioso donde vosotros no habéis podido triunfar... Creemos que este ejército nuestro es más fuerte que todas las huestes de Mahoma. A no ser que seáis arrastrados por las cadenas de Mahoma, no volváis a mí. Si fracasáis, huid y buscar refugio en las robustas montañas o en las cuevas más oscuras, o como astutos magos desapareced ante los ojos de la gente, porque un negro huracán se apresurará a través de la tierra... Cada ciudad revelará su humildad dándoos algo de placer y adecuada protección... Quienes se resistan serán asolados por la tormenta. No dejéis allí ninguna piedra sin remover, ni brazas ni cenizas. Esta empresa no será difícil para vosotros.
Chepe Noyon se puso de pie y preguntó:
-Si el Shah Mohammed de Khorezm lograra milagrosamente huir de nosotros hacia el oeste, dispondríamos de suficiente tiempo para despojarlo de su dorada yurta?
-Habríais de perseguirle por todo el orbe, hasta el último mar.
Sabutai Bahadar, alzó el rostro y gruñó:
-¿Y si se convirtiera en pez y se precipitara en el abismo?
Gengis Khan se rascó la nariz y miró incrédulo a Sabutai.
-Tendréis que atraparlo antes de que eso pudiera suceder.
Ambos comandantes se desplazaron de nuevo de rodillas hacia la puerta.
El mismo día, con veinte mil jinetes tártaros y mongoles, se precipitaron hacia el oeste. "



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