La opinión pública y sus problemas (fragmento)John Dewey

La opinión pública y sus problemas (fragmento)

"El viejo dicho de que la cura de los males de la democracia es más democracia no vale de nada si significa que los males pueden remediarse con la introducción de más mecanismos del mismo tipo que el que ya existe, o mediante su refinamiento y perfeccionamiento. La frase también puede indicar la necesidad de retornar a la idea misma de democracia, de esclarecer nuestra forma de entenderla y de profundizar en ella, y de traducir nuestra comprensión de su significado en una crítica y transformación de sus manifestaciones políticas.
Limitándonos, de momento, a la democracia política, debemos, en cualquier caso, renovar nuestra protesta contra el supuesto de que la idea ha producido por sí misma las prácticas gubernamentales que imperan en los estados democráticos: el sufragio universal, los representantes electos, el gobierno de la mayoría, etc. La idea ha influido en el movimiento político concreto, pero no ha sido su causa. La transición desde el gobierno familiar y dinástico, apoyado en las lealtades de la tradición, al gobierno popular fue ante todo resultado de los descubrimientos y los inventos tecnológicos que provocaron un cambio en las costumbres, que hasta entonces habían mantenido unidas a los hombres. No se debió a las doctrinas de los doctrinarios. Las formas a las que estamos habituados en los gobiernos democráticos constituyen el resultado acumulativo de una multitud de acontecimientos, imprevistos respecto a sus efectos políticos y de consecuencias imprevisibles. El sufragio universal, las elecciones frecuentes, el gobierno de la mayoría, el gobierno parlamentario y ministerial no son nada sacrosanto. Todas estas cosas son dispositivos que han evolucionado en la dirección en la que se movía la corriente, cada una de cuyas olas envolvía en el momento de su propio impulso un alejamiento mínimo de las costumbres y leyes anteriores. Los dispositivos servían a un propósito; pero el propósito no consistía en promover la idea democrática, sino más bien en satisfacer unas necesidades existentes que se habían vuelto demasiado intensas como para ser ignoradas. A pesar de todos sus defectos, sirvieron adecuadamente a su propósito. "



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