Mata a tu prójimo como a ti mismo (fragmento)Jorge Díaz

Mata a tu prójimo como a ti mismo (fragmento)

"Nuncia (deja de pintar). ¡Eh, tú, holgazán, corta esa maldita música!
El muchacho sigue fumando con los ojos entrecerrados.
Nuncia va hacia donde se supone que está en transistor y le da una patada. Cesa la música. Nuncia recoge algunas de las cosas tiradas por el suelo y se las lanza al Muchacho encima del jergón.
Esto es un vertedero. Una camada de puercos... Hueles mal..., ¿lo sabías?... No me extraña: comes, duermes y sudas en ese colchón.
¿Por qué no te mueves?...
Muchacho. ¿Para qué?
Nuncia. Para hacer algo, para no pudrirte de asco.
Muchacho. Estoy bien.
Nuncia. ¡Pues yo no! ¡Estoy harta!
Muchacho. Alcánceme la botella de leche.
Nuncia, a pesar de ella misma, coge la botella y se la lanza al Muchacho.
Nuncia al lanzarle la botella. ¡Parásito!
Le mira un momento, silenciosa, mientras el Muchacho bebe.
Muchacho. ¿Le quedan cigarrillos?
Nuncia. No.
Muchacho. Va a ir a comprarlos, ¿verdad?
Nuncia. Antes iría a comprar mi ataúd que cigarrillos para una basura como tú.
Muchacho. Gracias. Cuando baje compre también café. Se terminó esta mañana.
Nuncia. ¡Mierda para ti!
Muchacho. Y ginebra, pero no de esa apestosa marca con que se emborrachan ustedes.
Nuncia, exasperada, lanza una especie de gemido y se sienta con la cabeza entre las manos. Trata de controlar sus nervios. Le da la espalda al Muchacho. "



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