El Padre Connell (fragmento)John Banim

El Padre Connell (fragmento)

"En un instante se convenció de que era el sacerdote quien había entrado; ante tal certidumbre Tom Naddy no tenía más remedio que estremecerse junto a su gato, en la esquina de la encimera ocupada por él, que expelía profundas sombras al lado de la chimenea situada frente de la cocina de la Sra. Molloy. El sacerdote se deslizó de puntillas en presencia de Tom, y por las razones aducidas, porque, de hecho, su mente estaba dispuesta únicamente para discernir la figura de su ama de llaves, su "hijo" permaneció desapercibido para él. Pero el muchacho se percató del robo del Padre Connell en el dormitorio de la Sra. Molloy.
Antes de ir más lejos, hay un ligero razonamiento por el que tú deberías ser minuciosamente analizado, Tom Naddy. En esa época tú tenías alrededor de dieciséis o diecisiete años, aunque nadie podría aventurarlo simplemente echándote un vistazo. Fuiste descrito de forma muy significativa por tus compañeros como "un rudo mocoso"; bajo y delgado de acuerdo a tus años. Tenías ojos de grajo, por lo cual no era fácil definir su expresión. Eso no significa necesariamente deshonestidad; pero de acuerdo a las reglas de Lavater, mirabas directamente a los ojos; había algo en tu mirada que un curioso observador filosófico querría averiguar lo que era. Según el sabio mencionado, tu nariz no estaba inclinada hipócritamente, sino que al contrario era respingona; y el mayor rompecabezas relacionado contigo era que nadie podía decir si se trataba de una sonrisa o de una mueca lo que jugueteaba continuamente alrededor de tus labios. "



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