Todos dudamos al amanecer (fragmento)Gabriela Alemán

Todos dudamos al amanecer (fragmento)

"A todo eso respondería su nuevo movimiento: sería una voz foránea, identificada con la fuerza del asombro. No sería la respuesta a las discusiones acaecidas en algún café parisino del Barrio Latino o el Village neoyorquino llegadas a través de Internet. Si de algo se alimentaría sería del discurso de Mariátegui, reproducido de alguna manera por Szyszlo, se impone el repudio absoluto, el desahucio radical a la falta de humanismo; y si tomaba la muerte de Foucault como un signo del fin del postmodernismo -quién sabe por qué-, del avance de la ciencia y la microfísica que no habían hecho más que minar las pocas certezas que aún quedaban, una nueva época nacía bajo la punta de su lápiz 2B. El nuevo ismo sería una herida sobre la piel desnuda de la sociedad, un permanente hormigueo de inseguridad ligado a la buena fortuna; dos opuestos que no se contradecían en absoluto en la nueva formulación. El fornismo había nacido, garabateado en la madrugada sobre el último recibo de supermercado de Andant. Tenía que ganar ese concurso, si no lo hacía todo su futuro quedaría pendiente de un hilo. ¿Cómo justificaría ante Clara todos esos meses de trabajo no remunerado? (Que lo serían al ganar) ¿Cómo lograría convencerla de que no podía perder su tiempo con él, que se casarían pronto? Cuando todo se aclarara en su cabeza, cuando lograra que su oficio se volviera una profesión. Cuando ella entendiera que lo único que sabía hacer era juntar palabras sobre el papel. Lo había intentado, había procurado ser alguien más. Aunque nadie se lo hubiera pedido. En ese entonces había escuchado el rumor de su equivocación como una jauría de perros hambrientos intentando escapar de su encierro. "


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