Negocios (fragmento)Junot Díaz

Negocios (fragmento)

"El primer año trabajaba diecinueve y veinte horas diarias, siete días a la semana. Cuando iba por la calle tosía y tenía la sensación de que se le desgarraban los pulmones de la fuerza que tenía que hacer para exhalar, y cuando se encontraba en el interior de las cocinas, el calor que despedían los hornos le provocaba un dolor de cabeza como si se la estuvieran perforando con un sacacorchos. Escribía a su familia esporádicamente. Mami le perdonó lo que había hecho y le contó quién más se había ido del barrio, bien fuera mediante la compra de un boleto de avión o a bordo de un ataúd. Papi contestaba escribiendo en lo primero que encontraba, casi siempre en el cartón fino de una caja de pañuelos de papel o en hojas que arrancaba de los talonarios de recibos de su trabajo. Estaba tan cansado al final de su jornada laboral que cometía faltas de ortografía casi a razón de una por palabra y tenía que morderse los labios para no quedarse dormido. Les prometía a su esposa y a los niños que en muy pronto les enviaría sus boletos de avión. Mami le mandó fotos de su hija recién nacida y él se las mostró a sus compañeros de trabajo y luego se le olvidaron, perdidas en la billetera, entre los boletos viejos de lotería.
Hacía muy mal tiempo. Se enfermaba con frecuencia, pero seguía yendo a trabajar, hasta que logró juntar el dinero suficiente como para pagarse un matrimonio de conveniencia. La rutina era la misma de siempre, la más vieja de las maromas de postguerra. Se buscaba a alguien que fuera ciudadana legal, se casaba con ella, se esperaba un tiempo y luego tramitaba el divorcio. Era una rutina que mucha gente practicaba. Resultaba muy cara y había muchos estafadores que se aprovechaban de ella. "



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