Pragmática del lenguaje y filosofía analítica (fragmento)Victoria Camps

Pragmática del lenguaje y filosofía analítica (fragmento)

"Tanto Nietzsche como Wittgenstein proporcionan una serie de ideas muy sugerentes para la crítica positiva del lenguaje filosófico. Se trata de un lenguaje anormal y a la vez carente de un contexto claro y definible, dentro de lo que cabe definir tales contextos. La filosofía analítica condena el lenguaje filosófico por su falta de praxis, porque no va acompañado de una actividad y un comportamiento que permitan situarlo y delimitar sus actos lingüísticos. Es un lenguaje que no se aprende como se aprenden otras jergas; las jergas del político, del economista, del carpintero, parecen tener un uso que la jerga filosófica no tiene. La filosofía -o la metafísica-, como la literatura, es simple expresión de emociones y sentimientos, con la diferencia de que el filósofo no se resigna a ser un simple poeta, pretende decir algo más objetivo y fundamental. Nietzsche, por su parte, rechaza el pensamiento filosófico porque es falso: al ocultar las convicciones últimas que lo mueven "crea un lenguaje desde el cual se destituye todo lenguaje: se destituye su propia instauración", porque desaparece el hablante y, en consecuencia, el habla pierde toda su significación.
En uno y otro caso se rechaza un lenguaje bien porque carece de pragmática, bien porque tal pragmática queda oculta, puesto que falta el hablante, falta el auditor concreto, y, así, permanece indeterminado el entorno que permite identificar los actos lingüísticos y las intenciones del hablante. Es cierto que está ahí el filósofo, pero éste es un ser que se esconde tras un lenguaje impersonal: no habla de sí mismo, sino de el hombre, no describe su mundo, sino el mundo, no prescribe unas normas de conducta para alcanzar unos fines específicos, sino que produce imperativos categóricos, definiciones generales del Bien, etc. etc. Permanece siempre velado el desde dónde y el para qué de sus reflexiones. La crítica filosófica ha de consistir, entonces, en el descubrimiento de esa pragmática insuficientemente revelada. Lo que el filósofo calla, o dice encubiertamente, sus intenciones, sus presupuestos, sus convicciones, serán la luz que ilumine su sistema conceptual. No hay acto lingüístico si no es debidamente comprendido, pues Quand on parle c´est pour se faire comprendre, dice Paul Claudel. Una de las condiciones básicas puestas por Austin para la realización "feliz" del acto lingüístico es que sea aprehendido como tal. "



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