Espéculo de la otra mujer (fragmento)Luce Irigaray

Espéculo de la otra mujer (fragmento)

"Tal y como en el varón el útero degenera en simple glande, en la hembra el testículo permanece envuelto en el ovario sin pasar a la oposición, ni devenir para sí el cerebro activo, y el clítoris representa el sentimiento pasivo en general. En el hombre, en cambio, está el sentimiento activo, el corazón que se hincha, la sangre que llena los cuerpos cavernosos y las mallas del tejido esponjoso de la uretra. A esta expansión de la sangre en el hombre, le corresponden las pérdidas menstruales de la mujer. De esta manera, lo que recibe el útero en tanto que mero receptáculo (retenr) se ve escindido en el hombre en sustancia cerebral productiva y en corazón que se expande hacia el exterior. El hombre es, como consecuencia de esa diferenciación, el principio activo, mientras que la mujer es el principio pasivo, porque permanece en su unidad no desarrollada. No se debe reducir la generación al ovario y a la simiente del varón, como si el producto no fuera más que una reunión de las formas o de las partes de los dos. Pero cabalmente en la mujer se encuentra el elemento material y en el hombre la subjetividad. La concepción es la concentración del individuo entero en la unidad simple, que se entrega a la misma, en su representación: la simiente es la representación simple misma; un punto como el nombre y el sí mismo en su totalidad.
Parece, dice Sömmering, que en el ojo las arterias desembocan en ramificaciones más finas que no contienen sangre roja. Hegel.
El pariente de sangre tiene como meta de su acción el cuidado del exangüe. Su deber intrínseco consiste en augurar la sepultura del muerto, transformando el fenómeno natural en acto espiritual. Un paso más y se sabrá que corresponde a la feminidad, guardiana del vínculo de la sangre, recoger en su figuración consumada, fuera de la inquietud de la vida contingente y de la sucesión de su ser -ahí disperso, la virilidad elevada así a la paz de la universidad simple. "



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