El secreto del rey cautivo (fragmento)Antonio Gómez Rufo

El secreto del rey cautivo (fragmento)

"La cuadrilla se acomodó pronto en el interior del castillo abandonado, en lo que podría ser el patio de honores. Zamorano, antes de reposar, paseó el exterior y el interior para asegurarse de que, en verdad, no serían molestados ni descubiertos. Se trataba de una edificación del renacimiento, con puertas de arco de medio punto, un frontón triangular presidido por un escudo nobiliario y ventanas enrejadas en la fachada, así como algunos balcones voladizos. El castillo tenía un gran torreón con cornisa de bolas y troneras, y en el noroeste se abría una galería gótica y mudéjar ventilada por una ventana inmensa protegida por una reja plateresca. Al otro lado, al suroeste, el cubo cubría dos bóvedas planas. El zaguán era amplio, acostumbrado a permitir la entrada y salida de huestes abundantes, y su techo muy hermoso, delicadamente artesonado. La escalinata, al fondo, era de piedra.
El patio de honores, donde ahora descansaban los hombres, estaba rodeado de una galería sostenida por columnas jónicas y arcos con escudos en las enjutas. A su vez, sujetaban otra galería superior con columnas dóricas y arquitrabes tallados. A Zamorano le agradó el escondite. Estaba seguro de que allí no les buscarían pero, en caso contrario, había muchas posibilidades de defender la posición.
Bernardo pidió permiso para encender fuego y el capitán sólo consintió una hoguera pequeña al fondo de la primera galería, alimentada con ramas secas para que desprendiesen el menor humo posible. Y de inmediato distribuyó la guardia, poniendo un hombre en cada uno de los muros del castillo y uno más en el torreón.
Pero aún no había terminado de repartir a los hombres cuando entró Ezequiel hasta el mismo patio, a caballo, con la urgencia de quien porta una buena noticia. "



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