Le Chasseur Zéro (fragmento)Pascale Roze

Le Chasseur Zéro (fragmento)

"Este descubrimiento me dio valor, y esperé tranquila y firme el principio de la universidad, por completo decidida a convertirme en una estudiante normal.
Me senté en las gradas del aula y quedé estupefacta. Me daba vuelta una y otra vez, estaba rodeada de chicos. Aquí y allá emergían, aisladas, incongruentes, algunas cabezas femeninas. En aquella época los institutos rara vez eran mixtos. En cualquier caso, el mío no lo era. Los únicos hombres que había visto algo de cerca eran mi abuelo, los curas y mi padrastro. Mi virginidad era absoluta. No me cansaba de mirarlos. Me gustaron al instante. Todos. Me gustó el género masculino. Su estilo, más torpe que el de las chicas, su piel más áspera, su olor a sudor, sus uñas mordidas y, a pesar de esa materialidad un poco pegajosa, ese aire de extrañeza; me dieron ganas de acercarme inmediatamente. Mientras las otras chicas se agrupaban entre sí, me instalé tímidamente entre ellos.
Aunque no soy habladora, pronto me convertí en una compañera solicitada, primero por mi aptitud para las matemáticas y luego por ser la única que tenía un apartamento. Les abrí la puerta a todos y la noticia corrió como la pólvora. A menudo éramos diez para cenar, y cada estudiante traía su parte. Se comportaban exactamente como había esperado, fumaban, hablaban, bromeaban. Yo los devoraba con los ojos. La esperanza me oprimía la garganta, la esperanza de ser uno de ellos, de fundirme, de perderme en ellos, la esperanza de ser arrastrada por su alegre exuberancia. "



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