Abjater wat so lag (fragmento)Wilma Stockenström

Abjater wat so lag (fragmento)

"No había nada que decir. No al menos con los labios. Gemí. No, no fui yo. Fue sólo el viento. Ahora el polvo vespertino tamiza el lar y yo sabía que así continuaría el lunes y que todos los muebles de la sala de estar quedarían colmados, sería una lucha cruenta con las únicas armas de unos pequeños paños para adecentar mesas y bancos, ni siquiera se librarían los floreros y los adornos del propósito de verlo todo reflejado, incluida la propia faz. Así que tuve que frotar y frotar, especialmente el lunes cuando todavía estaba cercano el fin de semana y no dejaba de soplar, días y días y las nubes iban y venían. Era necesario abrillantar los muebles. Ella se sentía intranquila. Sabía que debía lubricar, frotar y pulir hasta minimizar la cortina de polvo más fino, como una tela tejida con terrones secos en el jardín y tras el huerto de la casa. Las calles y el campo daban cierta sensación de ruina. Ella me miró sin decir una sola palabra. Me miraba con los mismos ojos que en la sala de estar o ante los flancos del vetusto armario, que, de manera muy hermosa, se inclinaba y lo contemplaba, quedando adheridas finas partículas a su frente, labios y mejillas mientras me llamaba. Persistí en mi desatención y me dirigí al comedor, poniendo mi mano sobre la mesa, froté durante quince minutos o a lo sumo media hora y volví a las habitaciones de los intranquilos niños. "


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