La nueva era (fragmento)Luca Doninelli

La nueva era (fragmento)

"No volví a ver a aquel juez. Estoy seguro de que muchas otras preguntas apremiaban sus labios. Pero he conservado su mirada y el color de sus ojos.
Un día entraron en mi celda con un gran paquete. Contenía toda la correspondencia que me había llegado a la cárcel hasta entonces y que alguna disposición debía de haber bloqueado. Por lo demás, no tenía intención de leerla, por lo que durante semanas se quedó debajo de mi cama a la espera. Por aquellas cartas habría podido enterarme de muchas cosas importantes, de cómo estaban mi hermana y mi cuñado, de cómo había acabado la desgraciada historia de su hijo menor, de cómo estaba Clara, de si Marina me quería todavía o se había acabado todo. Al inspeccionar el paquete me había parecido ver, en una dirección, precisamente la marca de la tinta azul claro del bolígrafo de Marina. Pero tampoco quise abrir ni siquiera esa carta.
La vida en la cárcel se reveló al principio interesante, después amable. Un vecino de celda era epiléptico y todas las jornadas, en nuestra sección, giraban en torno a este caso. El enfermo era un joven franco-argelino de nombre Didier. Todos queríamos a Didier y, aunque entre los detenidos existían jerarquías precisas, esa circunstancia especial había atenuado la importancia de las mismas.
En aquel horrible lugar encontré lo que nunca había encontrado fuera: una sencillez que incluso el engaño, la mentira y la violencia no conseguían eliminar. Muchos de nosotros habíamos matado y los que se decían víctimas de errores judiciales eran peores que los demás: más hipócritas, menos dispuestos al sacrificio, más indiferentes al dolor que, allí dentro, debido a la constricción física, era de cada uno y, al mismo tiempo, de todos –mientras que fuera, normalmente, se perdía en mil riachuelos de palabras, teorías, hipótesis, para depositarse después como una losa en la conciencia de los individuos, sin ninguna esperanza de ser compartido-. "



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