El círculo de Farthing (fragmento)Jo Walton

El círculo de Farthing (fragmento)

"Pero aunque tenía razón, en general descubrí que no les daba importancia, o me parecían graciosos, mientras que el pobre David no estaba acostumbrado de ninguna manera, como esto que ahora sucedía con la idiota de Ángela Thirkie y su estúpida suposición de que cualquiera con una cara y un tono de piel como el de David tenía que ser un criado. Quizá él sabía manejar mejor un rechazo directo que este tipo de desprecio casual.
Dejé mi pelo con cuidado y, cuando se quedó arriba, me volví hacia David.
—Quería casarme contigo por ti, y nunca me han importado un comino esas personas ni en un sentido ni en otro, y tú deberías saberlo.
Durante un momento siguió pareciendo afligido. Después sonrió y me abrazó y, al menos por el momento, todo estuvo bien de nuevo.
Me cogió de la mano y salimos al jardín, donde la espantosa fiesta de mamá estaba entonces en pleno apogeo.
Lo que pensaba mientras salíamos allí era que David y yo teníamos una cantidad tremenda de cosas en común: libros y música y formas de pensar. No quiero decir formas habituales de pensar, porque soy despistada y no muy brillante, mientras que David es enormemente listo, claro, pero una y otra vez llegábamos a las mismas conclusiones sobre si algo era acertado, empezando desde distintos lugares y usando distintos métodos de lógica. David nunca me aburre y nunca me da la sensación que me dan otras personas enormemente sesudas que he conocido, que parecen dejarme muy atrás. Podemos hablar de todo, excepto quizá de algunos de los puntos más delicados de nuestra propia relación. Después de todo, hay algunas cosas que es mejor dejarlas para el subconsciente, como el propio David dice.
Le apreté un poco más la mano sólo porque le amaba, y él me miró, por una vez sin captar lo que yo quería decir, sino pensando que yo quería algo. Así que alcé mi cara para recibir un beso, y así fue como desairamos a la estúpida e insensible Ángela Thirkie, que estaba casada con el hombre más aburrido de Inglaterra, del que todo el mundo sabía que ni siquiera la amaba, porque quería a su hermana, besándonos como recién casados en el jardín, cuando en realidad llevábamos ya ocho meses de matrimonio y deberíamos estar acomodados como la gente mayor respetablemente casada.
En cualquier caso, cuando supe que sir James Thirkie había sido asesinado, es en lo primero que pensé, en lo mala que había sido Ángela Thirkie con David la tarde anterior, y me temo que lo primero que pasó por mi mente, aunque afortunadamente aquella vez paré el pensamiento antes de que saliera por mi boca y no llegué a decirlo, fue que realmente se lo tenía bien merecido. "



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