El señor de la luz (fragmento)Roger Zelazny

El señor de la luz (fragmento)

"Aquella noche, Sam estaba en el balcón más alto del palacio de Ratri. La lluvia caía a su alrededor, como frías uñas arrastradas por el viento. En su mano izquierda, un anillo de hierro resplandecía con una radiación esmeralda.
Los rayos caían y caían, y se quedaban.
Alzó la mano, y los truenos rugieron y rugieron, como los gritos de muerte de todos los dragones que tal vez hubieran vivido, en algún tiempo, en algún lugar...
La noche retrocedió mientras los elementales de fuego se erguían ante el Palacio de Kama.
Sam alzó ambas manos, juntas, y treparon por el aire como uno solo, y flotaron muy altos en la noche.
Hizo un gesto y sobrevolaron Jaipur, yendo de un extremo a otro de la ciudad.
Luego trazaron círculos.
Después se separaron y danzaron con la tormenta.
Bajó las manos.
Regresaron y se detuvieron de nuevo ante él.
No se movió. Aguardó.
Al cabo de cien latidos del corazón, uno avanzó y habló en medio de la noche.
—¿Quién eres tú para mandar a los esclavos de los rakasha?
—Tráeme a Taraka —dijo Sam.
—No acepto órdenes de un mortal.
—Entonces mira a las llamas de mi auténtico yo, antes de que te ate a este mástil de metal durante tanto tiempo como aguante en pie.
—¡Atador! ¡Vives!
—Tráeme a Taraka —repitió.
—Sí, Siddharta. Inmediatamente.
Sam juntó las manos, y los elementales partieron hacia el cielo, y la noche volvió a ser oscura a su alrededor.
El Señor del Pozo del Infierno adoptó una forma humana y entró en la estancia donde estaba Sam, sentado a solas.
—La última vez que te vi fue el día de la Gran Batalla —afirmó—. Luego oí que habían hallado un medio de destruirte.
—Como puedes ver, no lo consiguieron.
—¿Cómo has vuelto de nuevo al mundo?
—El Señor Yama me hizo regresar..., el Hombre de Rojo.
—Su poder es realmente grande.
—Demostró ser suficiente. ¿Cómo van las cosas con los rakasha en estos días?
—Bien. Proseguimos tu lucha.
—¿De veras? ¿De qué forma?
—Ayudamos a tu antiguo aliado, el Hombre de Negro, el Señor Nirriti,.., en su campaña contra los dioses.
—Lo sospechaba. Ésa es la razón por la que te he contactado.
—¿Quieres cabalgar con él?
—Lo he pensado cuidadosamente, y pese a las objeciones de mis camaradas quiero cabalgar con él.., siempre que él llegue a un acuerdo con nosotros. Quiero que le lleves mi mensaje.
—¿Cuál es el mensaje, Siddhartha?
—El mensaje es que los lokapalas, que somos Yama, Krishna, Kubera y yo, irán con él a la batalla contra los dioses, trayendo consigo a todos sus partidarios, poderes y maquinaria para vencerles, si él acepta no guerrear contra los seguidores del budismo o del hinduismo que existen en el mundo para convertirlos a su propio culto..., y además no pretender reprimir el aceleracionismo, como han hecho los dioses, si resulta victorioso. Observa sus llamas mientras te transmite su respuesta, y dime si dice la verdad. "



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