La montaña (fragmento)Jean-Noël Pancrazi

La montaña (fragmento)

"Era el grito alzado de un hombre, de un padre, a este Dios mío, al principio suave, regado por las lágrimas, luego cada vez más concentrado, duro, preciso, agudo, metálico, como si quisiera apuñalarle con esa pregunta que, sin ser formulada, era expuesta a plena luz del día acerca de los hombres que matan a los niños en la montaña.
(...)
Era una tarde tranquila de junio, en tiempos de paz. Los ataques habían cesado desde hacía algún tiempo, así que hablábamos sólo de incidentes aquí y allá. Nos sentíamos menos desconfiados a la hora de abandonar la ciudad. Mis amigos se habían marchado antes que yo en la camioneta del hermano del chófer habitual del molino, disfrutando del patio desierto de la fábrica durante dos horas, cuando el resto de trabajadores sugirió dar un paseo por las montañas donde ellos creían que había barrancos llenos de escarabajos y de tesoros de la guerra que podrían encontrar juntos; si bien no osaron reírse demasiado no fuera que notara su partida secreta y lo tomara como una burla porque yo había preferido quedarme. Dijeron que yo era más un soñador que un temerario y que esperara a que el empleado de la planta viniera a hacerme compañía, al igual que otros que se hallaban en la parte inferior del almacén de grano. No me había movido ni había escuchado rumor alguno de la sala de máquinas. Ya era de noche, una extraña calma se cernía sobre la carretera, hombres y mujeres se reunieron, preocupados por los niños que aún no habían regresado de su excursión. "



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