Montedidio (fragmento)Erri De Luca

Montedidio (fragmento)

"A mamá la han llevado al hospital. La casa está en silencio, inmóvil, estoy incómodo. Limpio el suelo, muelo un poco de café para papá, por hacer un poco de ruido. Tengo permiso para encender el gas, preparo un plato de pasta, así lo encontrará listo cuando regrese esta noche. Me ha entregado la llave de la puerta. Sólo he necesitado cumplir trece años para que me incluyan entre los hombres, ya no huelo a niño. También la voz, ahora tengo un tono ronco, carraspeo, pero mis palabras suenan mal. Bajo las cenizas sigue la voz de antes, trato de despejar la tráquea, nada, sale una voz de sueño, de cuando te despiertas y dices la primera palabra de la mañana. Soy un ronco obstinado.
Sobre todo cambian las manos, ahora soy capaz de agarrar, se han ensanchado para apretar el bumerán. La madera pierde peso, lo deposita en los brazos, en los puños, en los dedos. No tengo un blanco, no tengo que acertar a nada, tengo el aire libre, el cielo tibio con el olor a jabón de escamas. Una noche de otoño, cuando refresque y las casas cierren las ventanas, lanzaré por fin el bumerán, no veré ni un centímetro de vuelo, pero todas las noches me preparo cien veces con cada brazo.
Al anochecer María sube a los lavaderos, no me toca, no me saca la pilila de la piel. Se ha negado al casero, el tipejo se lo ha tomado mal, ha amenazado con el desahucio, los padres de María le deben varias mensualidades. María le ha escupido a los pies y se ha ido. Suelta su rabia, es mujer que no aguanta pulgas y ya conoce el asco. Ha terminado la comedia, dice, él la llama princesa, le da la ropa de su mujer muerta, le pone cosas exquisitas y luego la toca y se hace tocar, ahora ella ya no quiere porque estoy yo. Estoy yo: de pronto soy importante. María dice que estoy yo y de buenas a primeras me doy cuenta de que existo. Me pregunto: ¿no podía darme cuenta yo solo de que existía? Parece que no. Parece que hace falta que otra persona te avise. "



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