Inocencia y neocolonialismo (fragmento)Ariel Dorfman

Inocencia y neocolonialismo (fragmento)

"De la misma manera se actúa en Babar. La violencia es aceptada como existente, pero su sentido se altera de modo radical. La ideología tiene, por lo tanto, dentro de sí el sueño, la aspiración, el esquema ideal, perfecto, abstracto, pero también imita la realidad, ocultándola. Así, por ejemplo, el sueño burgués aseguraba que se encontrarían nativos dispuestos a «civilizarse», y ahí están Babar y
Cornelio para probarlo. El primer contacto entre Europa y un país «bárbaro» era por medio del intérprete salvaje: este es el primer puente, el nexo lingüístico de las dos esferas. «Cornelio habla como un libro». Los ejemplos pueden multiplicarse, pero es preferible retornar al análisis cronológico.
Habíamos dejado a Babar en el feliz momento de su coronación. Al mismo tiempo se casa con Celeste; queda instaurada simultáneamente la monarquía y la familia, el reino y la posibilidad de herederos, es decir, las dos vertientes del futuro.
Se van de luna de miel. Para este efecto tienen un globo (de un ostensible color amarillo, similar al de la corona de Babar), con el que ellos se elevarán por encima de los demás elefantes. Es este un motivo recurrente: subir. Lo primero que hizo Babar al llegar a la ciudad fue precipitarse a jugar con los ascensores, a buscar la movilidad vertical. Sin duda esta idea (recordemos a Dumbo, el elefante volador) contiene el deseo de negar la pesadez del cuerpo, de ese elemento concreto que siempre nos conserva tan aferrados a la necesidad y a la circunstancia.
En otros libros sube montañas para esquiar (dos veces), es invitado al país de los pájaros, adquiere un disfraz que le permite volar. Hay aquí una obsesión por ascender: el protagonista requiere ser aceptado en «sociedad», en los «altos» círculos. Habiendo abandonado la posición horizontal ya en dos patas, el elefante sólo piensa en seguir subiendo. La imagen consolida la urgencia por desprenderse de la condición baja, de remontar, de ser más. Se trepa por la escalera que la civilización regala.
Pero más que esto importa subrayar el viaje mismo. El país de los elefantes ha perdido su carácter exótico: está reservado para ser el patio de Europa. Uno de los temas fundamentales de las historias contemporáneas es «la aventura», la búsqueda de nuevas sensaciones que rompan la rutina y el hábito, el encuentro con peligros (desórdenes) que podrían poner en duda el orden interior y exterior de los personajes, pero que ellos siempre logran sobrepasar. En el mundo de Disney, por ejemplo, los lugares geográficamente apartados facilitan la búsqueda de tesoros, ya que ahí, evidentemente, nadie es dueño de la riqueza y nadie ha trabajado para conseguirla. Pero en el caso de Babar este viaje cumple varias otras funciones específicas. Ya en las novelas bizantino-barrocas, y en sus derivaciones contemporáneas, los reyes (a veces los héroes menores) eran azotados por la mala fortuna (naufragios, cautiverio etc.) y, por consiguiente, acercados al lector, «rebajados», pero mediante la fortitude y la magnanimita se mostraban merecedores de los bienes con que, finalmente, la providencia los colmaba. Volvían enaltecidos y triunfales a su país, que entre tanto sentía gran necesidad de ellos. Su alejamiento servía para demostrar que eran indispensables. "



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